jueves, 24 de enero de 2019

Las dudas de Crick

¿Por qué las cosas son de colores?

Si miras a tu alrededor, el mundo está lleno de color (¡qué bonito!), en todos los matices, variedades y combinaciones. Algunos colores tienen su utilidad (por ejemplo, los que sirven a algunos animales para camuflarse, o el verde que permite a las plantas hacer la fotosíntesis) mientras que otros son simples caprichos artísticos de la Naturaleza. Pero ¿te has preguntado alguna vez por qué vemos las cosas de colores? ¿Por qué una fresa la percibimos de color rojo? "Pues porque es roja", dirás tú. Bueno, la cosa es un poco más interesante que eso...

Verás, la luz que llega a nosotros desde el Sol es lo que los científicos llaman "luz blanca", y contiene todos los colores (y más que nosotros no vemos; los físicos prefieren hablar de "longitudes de onda"). Podemos comprobar esto cuando atraviesa un prisma (ya sea de cristal o en gotas de agua) y se descompone formando un arcoíris (que en realidad tiene muchos más de siete colores, ya que hay un montón de colores intermedios). Esta luz llega a todos los objetos que nos rodean, y estos absorben algunos colores y nos reflejan otros. Son estos colores reflejados los que llegan a nuestros ojos, y los que mandan al cerebro la señal de que algo es "azul", "verde limón" o "rojo anaranjado claro". Así que, para ser correctos, vemos las fresas de color rojo no porque sean rojas, sino porque precisamente absorben todos los colores menos ese ¡Qué cosas!





martes, 15 de enero de 2019

Grandes inventos del mundo animal

Las aletas de bucear

En muchas ocasiones, los humanos nos limitamos a descubrir las sopas de ajo, y alguien pasa a figurar en la Historia por algo que llevaba usándose ya catapún de millones de años. Es es el caso de Louis Marie de Corlieu, un capitán de corbeta de principios del siglo XX, que es considerado el inventor de las aletas de buceo, esas que te pones cuando quieres nadar más rápido.

¡Vaya novedad! Y no lo decimos porque Leonardo Da Vinci ya hubiese diseñado algunos modelos, sino porque los anfibios y las aves palmípedas habían descubierto mucho antes que, con una membrana que ocupaba el espacio entre los dedos, uno podía impulsarse mucho mejor en el agua. Son las membranas interdigitales, y no es que las aves se la hayan copiado a las ranas y los tritones, sino que es un invento tan útil y tan sencillo que ha aparecido varias veces de forma independiente en la evolución ¡Para que luego algunos hombres se fijaran y se adjudicaran el mérito!




domingo, 6 de enero de 2019

Las dudas de Crick

¿Es cierto que al cortar el pelo vuelve a crecer más fuerte?

Pues no, el crecimiento del pelo (ya sea de la parte superior de la cabeza, de la cara o de otras partes del cuerpo) no está influido por que vayamos más a la peluquería o nos afeitemos. Así lo demuestra un experimento que se realizó en 1970: cinco hombres se afeitaron la mitad de la cara todas las semanas, dejando la otra mitad barbuda, y así durante meses. Luego los científicos midieron la densidad capilar, grosor de los pelos y otros parámetros, sin encontrar ninguna diferencia estadística.

Sin embargo, esta habitual creencia tiene sus motivos. Cuando nos cortamos el pelo o nos afeitamos, eliminamos la parte más larga de los cabellos, flexible y suave. El pelo que queda (o que empieza a crecer después) es más grueso y rígido, dando la impresión de que el cabello nuevo es más fuerte.



viernes, 4 de enero de 2019

La Física Cuántica como nunca te la han contado




¿Qué mejor manera de comenzar el 2019 que recomendando un buen libro? Pues a eso vamos, porque el que os traemos es toda una delicia, de esos en los que, además de aprender, te lo pasas genial.


Hay temas que, cuando son mencionados a un profano, provocan reacciones que van desde la cortés indiferencia hasta el más abierto horror. Es lo que ocurre con esa rama de la ciencia llamada Física Cuántica, que de tan antiintuitiva llega a resultar esotérica, con sus partículas que son también ondas, sus gatos que están a la vez vivos y muertos, sus electrones que están en varios sitios a la vez y sus creaciones de materia a partir del vacío (que resulta no estar tan vacío como pensábamos). Así que decir que un libro de Física Cuántica resulta no solo divertido, sino que incluso a veces te echas unas risas tu solo mientras lo lees en el metro (y el resto de la gente, pobrecitos ellos, te mira raro) parece un auténtico desatino.

Sin embargo, ahí está Javier Santaolalla, del grupo "Big Van" (sí, escrito así) para conseguirlo. Sin faltar ni un solo momento al rigor científico y sin miedo a abordar cualquiera de los temas para mostrarlos al gran público, nos hace una completa exposición del panorama actual en esta rama de la Física, pero de tal manera que en algunas ocasiones nos da la impresión de estar asistiendo aun monólogo de esos de "El club de la comedia". Y así, entre risas y referencias frikis (porque hay que decir que si eres friki de ciertos temas le sacas mucho más jugo al libro, aunque no es imprescindible) Javier nos mete cucharadas de ciencia de la buena y la sorprendente, de esa que nos deja con ganas de seguir leyendo. ¿Se puede pedir más?

Por cierto,  también de los autores de "Big Van", hay un par de libros que vamos a leer en cuanto tengamos ocasión, con títulos tan sugerentes como "Si tú me dices gen, lo dejo todo" y "Si venimos del mono ¿por qué somos tan cerdos?".