viernes, 11 de agosto de 2017

Persiguiendo a las Perseidas





Estas noches nuestros cielos son testigos de uno de los mayores espectáculos astronómicos del año. Las Perseidas, o "Lágrimas de San Lorenzo" como son también conocidas, atravesarán el cielo de la Península hasta el 24 de agosto, pero es en las noches del 11 al 13 de agosto cuando se dará un máximo de actividad (¡hasta 100 meteoros por hora según los cálculos de los astrónomos!).
Como seguramente sabrás, las estrellas fugaces son pequeñas partículas o fragmentos que atraviesan nuestra atmósfera, produciendo en su caída un fogonazo debido a la fricción. Por un efecto óptico, todos los meteoros de una lluvia de "estrellas" convergen en una de las constelaciones del cielo, en este caso, la de Perseo. Este soberbio fenómeno astronómico es conocido desde muy antiguo, y ya hay registros de él en los anales de la China del 36 d.C.


martes, 25 de julio de 2017

El Laboratorio de Watson

No me suena igual

Seguro que alguna vez te has preguntado por qué tu voz suena tan rara cuando la oyes grabada, y te dices a ti mismo "yo no hablo así, ¿no?". Bueno, la respuesta es sí y no a la vez. Cuando hablamos, nuestra voz nos llega a través del aire (como le pasa a todos los demás), pero también por la vibración de los huesos internos, que capturan mejor los tonos graves. En el sencillo experimento que os proponemos hoy, veremos que el sonido no se transmite igual a través de los sólidos que por los gases.

Materiales

- Una percha metálica
- Dos trozos de cordel

Cómo se hace

Atamos cada trozo de cordel a cada uno de los extremos de la percha, y luego enrollamos las puntas libres de los cordeles a nuestros dedos índice.

A continuación, golpeamos con la percha a otro objeto, de tal forma que el metal de la percha resuene un poco, y nos fijamos en el sonido que produce. Después, repetimos la experiencia, pero en esta ocasión nos metemos los dedos con los cordeles en los oídos e intentamos que los cordeles estén tensos (tendremos que pedirle a alguien que coja la percha), y comparamos la diferencia en la percepción de los sonidos.

Esto sucede porque la segunda vez, las ondas nos llegan no solo a través del aire, sino de la vibración del cordel (que es sólido). Si lo has hecho bien, seguramente percibas el sonido un poco más grave.





jueves, 13 de julio de 2017

Las dudas de Crick

¿Es verdad que uno se marea más yendo en el asiento de atrás?

Ahora en vacaciones es habitual tener que hacer viajes en coche o en autobús más largos de lo normal, y hay quien tiene más propensión a marearse. Se suele decir que yendo detrás es más fácil marearse, y que al conductor nunca le pasa ¿Tiene esto algún fundamento científico?

Pues sí, aunque no es exactamente por el lugar en que uno se sienta. La sensación de mareo ocurre cuando al cerebro le llegan mensajes contradictorios del sistema vestibular (los canales semicirculares de nuestro oído, encargados de detectar el movimiento) y visual. Si uno va sentado detrás leyendo un libro o viendo una película en la tablet, el ojo, concentrado en lo que tiene delante, manda al cerebro la sensación de estar quietos en un sitio, mientras que el sistema vestibular le dice que se está moviendo (si hay curvas la impresión de movimiento es mayor que si se viaja en línea recta), y de ahí viene el mareo. El conductor, que va siempre pendiente de la carretera, recibe de ambos sentidos la misma información. Así que si uno siente náuseas, aunque parezca paradójico, lo mejor es mirar por la ventanilla, o bien que el coche se detenga un rato.

Y sobre todo no pensar mucho en ello, porque parece ser que el mareo tiene un componente psicológico (además de cierta predisposición genética), y aquellos que empiezan un viaje pensando que se van a marear, al final lo consiguen.