martes, 20 de octubre de 2020

¿Qué falla en esta escena?

El otro día escuchamos de refilón una conversación en el gimnasio, en el que un hombre le comentaba a su compañero: "Salió en el programa de Iker Jiménez que era raro que este coronavirus fuera tan virulento, que algo tenía que haber detrás". Pues bien, en esta simple frase hay tres errores, a cual más grave.

El primero es que a alguien se le haya ocurrido poner a cargo de un informativo sobre una pandemia a un señor que semanalmente habla sobre conspiraciones, psicofonías, fotografías de energías del más allá y abducciones extraterrestres. El rostro del programa más dedicado a las pseudociencias que existe ahora mismo en pantalla - incluyendo los de de llamadas telefónicas a pitonisas para lecturas de tarot - se encarga de dar a la población información sobre un escenario epidemiológico. ¿Será que no hay personas más cualificadas para ofrecer información rigurosa? ¿O es que en este país solo creemos a los famosetes de medio pelo, valorando más la popularidad que la preparación? Sinceramente, es una situación sin pies ni cabeza.

El segundo fallo es de cultura general. Vamos a ver, señores ¿qué hay de raro en que un virus o una enfermedad sean particularmente agresivos o contagiosos? También lo ha sido en su momento la peste negra. Estamos frente a un coronavirus que es nuevo para la humanidad, y por lo tanto la población no tiene experiencia enfrentándose a él, ni social ni biológica. Por no hablar de que el covid-19 se mostraría menos contagioso si más personas cumplieran con su responsabilidad personal.

Y el tercer error - fruto tanto de las parrafadas conspiranoicas de los pseudoperiodistas como de ese gusto por las historias tremendistas tan propio de nuestra cultura - es estar convencido de que detrás de todo esto hay algún tipo de conspiración. No es tan raro que un coronavirus haya saltado de un animal a una persona. Preguntad a cualquier epidemiólogo y os dirá que hay muchos coronavirus - no tan agresivos - que pueden ser compartidos, por ejemplo, entre perros y humanos. Como dijimos en otra entrada, no es que neguemos de plano la posibilidad de otro escenario, sino que es lógicamente imposible estar convencido de una postura para la que no se tienen pruebas, y las que se esgrimen no son falsables.

Pero quizás haya un cuarto error, y es que nosotros como sociedad prestemos oídos a ese circo mediático sensacionalista. Si tuviésemos sentido crítico, dejaríamos a todos esos charlatanes clamando en el desierto, mientras buscamos información de fuentes fiables, nos concentramos en cumplir con las medidas de seguridad, nos protegemos y protegemos a los nuestros.



lunes, 5 de octubre de 2020

Subnormal


 

Hoy, en el Día del Docente, queremos haceros una recomendación imprescindible, sobre todo si eres profesor o alumno. No habla de un tema agradable: "Subnormal" es un cómic duro, la historia real llevada a las viñetas del ex jugador de baloncesto Iñaki Zubizarreta. Mientras lo lees, te das cuenta del infierno que supone para un adolescente el enfrentarse en solitario al desprecio de algunos de sus compañeros y al silencio de los demás. Es duro, sí, pero es una realidad que hay que conocer porque existe, y los profesores necesitamos aprender cómo enfrentarnos a este problema, los alumnos acosados necesitan saber que se puede salir de ese suplicio, y los alumnos acosadores o permisivos tienen la obligación de saber qué es lo que realmente están haciendo.

Porque está claro que hay algo que no estamos haciendo bien. Si esta sociedad produce niños y adolescentes que encuentran divertido torturar a compañeros, debe aceptar su parte de responsabilidad. Si hay adultos que miran hacia otro lado o restan importancia al sufrimiento de los afectados, estamos siendo parte del problema.

Os recomendamos también escuchar el podcast, con el propio protagonista, Iñaki Zubizarreta hablando de su experiencia.

"Subnormal" es una historia enorme, de las que hacen reflexionar. Pero, sobre todo, es un relato de superación personal que alumbra el camino a muchos. Hay que leerlo.



lunes, 28 de septiembre de 2020

Química en tu cocina


En nuestro blog "Un Ambientalista", Angus MacPuffin, un frailecillo aficionado a la cocina, ha preparado hoy "papas arrugás". Los detalles de esta receta de estilo canario los tenéis en su propia sección. Aquí vamos a explicar por qué se arrugan las patatas, y por qué, aunque cocemos las patatas en agua saturada de sal, no nos quedan más saladas que el leve saborcillo que queda sobre la piel.

Pues la cosa va de ósmosis. Lo que queremos es deshidratar un poco la patata, para que se quede un poco encogida y la piel presente entonces ese aspecto apergaminado. Entonces ¿vamos a sacarle el agua cociéndolas en agua? ¿Qué me estás diciendo? Pues sí. Veamos cómo es la cosa. Tenemos dos medios (el agua de la cacerola y el interior de la patata) separados por una membrana semipermeable (la piel de la patata). Cuando dos disoluciones se ponen así en contacto, el disolvente (el agua) va a tender a moverse del medio menos concentrado hasta el más concentrado, es decir, de la patata al exterior, que es supersalino. ¡Qué cosas! Y es que, como suelo decir, la única diferencia entre un laboratorio y una cocina es que en esta las cosas se pueden llevar a la boca...