sábado, 14 de septiembre de 2019

Visitando un yacimiento paleontológico

Este viernes y hoy sábado se celebraba en el campus de Somosaguas jornadas de puertas abiertas para visitar su yacimiento paleontológico, durante las cuales geólogos que trabajan allí hacen visitas guiadas para así conocer mejor el trabajo que realizan allí.

Se trata de un emplazamiento muy valioso por la presencia de numerosos fósiles del Mioceno, que nos revelan cómo era la fauna, el clima y el ambiente del lugar hace unos catorce millones de años. Fue descubierto por casualidad en 1989, y desde entonces ha proporcionado un montón de fósiles de mamíferos, entre los que se cuentan varias especies nuevas, desde musarañas hasta mastodontes.

Tenemos que decir que ha sido una experiencia bastante agradable, entretenida e instructiva. Aunque el lugar es pequeño, está muy bien aprovechado. Han organizado grupos pequeños que iban rotando entre los diversos puntos, alternando explicaciones con actividades "de excavación" para los más pequeños, con un recorrido de aproximadamente una hora. Todo ello, junto con un tiempo estupendo han servido para tener una mañana de lujo.

Os dejamos con las fotos de la visita, recomendándoos encarecidamente que para la del año que viene os apuntéis, sobre todo si tenéis críos, ¡los cuales se lo pasaran en grande desenterrando huesecitos y mandíbulas como auténticos paleontólogos!




































































































martes, 3 de septiembre de 2019

Reproducción en reptiles

Hace poco, cuando andábamos por el País Vasco, nos encontramos con esta señorita sobre una roca. Se trataba de una hembra de lagartija roquera (Podarcis muralis). Seguramente os llamará la atención lo mismo que a nosotros al ver la foto: ¿no está un poco gordita?






Lo primero que pensamos fue que estaba preñada, aunque luego, buscando información sobre la especie, comprobamos que es un reptil ovíparo, y por lo tanto lo que llevaba en su vientre eran huevos (entre 2 y 9 huevos en las lagartijas roqueras). A lo mejor estáis pensando que era un desatino considerar que estuviera "embarazada", pero no lo es. Aunque no estamos hablando de poseer placenta como los mamíferos, el viviparismo no es raro en reptiles, y muchos saurios (lagartos y lagartijas) y algunos ofidios (serpientes) guardan a sus crías dentro de su cuerpo y las paren vivas.

Y aún hay más, pues existen reptiles ovovivíparos, es decir, guardan los huevos dentro de su cuerpo y las crías salen al mismo tiempo que eclosionan. La víbora áspid es un ejemplo de este tipo de reproducción.

Y es que los reptiles, como otros grupos animales, están llenos de sorpresas, como el hecho de que muchos, además, sean muy cuidadosos con sus hijos. ¿Quién lo iba a decir, con esa mala fama que tienen de "escamosos" y "repulsivos"? Y es que hay que conocer mucho a alguien antes de juzgar...





jueves, 29 de agosto de 2019

Los abejorros también son sociales

Si hay un grupo animal capaz de darnos sorpresas incluso con sus representantes más comunes, son los insectos. Hace poco, dando un paseo por un parque del País Vaso, nos encontramos con un abejorro, pero no uno cualquiera. Además de su tamaño, nos sorprendió el tamaño de su abdomen, bordeado además por unos pelos de color blanco. Curiosos como somos, buscamos información y dimos con la respuesta: se trataba en realidad de una abejorro reina.




Y es que por algún motivo, aunque están emparentados con abejas y hormigas, no teníamos la consciencia de que fueran insectos sociales, pero lo cierto es que lo son, aunque en menor medida que los citados himenópteros. Poseen castas de reinas, obreras y zánganos, aunque su sociedad no está tan estructurada como la de las abejas, por ejemplo.

En primavera, la reina abandona su lugar de hibernación y busca un nido adecuado. Allí, prepara un lugar para almacenar el polen, la miel (sí, los abejorros también la saben fabricar) y poner los primeros huevos. Cuando nacen las primeras obreras, la reina aumenta la puesta de huevos, ya que ahora cuenta con ayudantes para hacerse cargo de un mayor número de crías. Cuantas más obreras nazcan, más "personal" habrá para recolectar alimento, atender a las larvas y proteger al grupo. Llega un momento en que de los huevos nacen zánganos y nuevas reinas, que, cuando son fecundadas, hibernan hasta la siguiente estación favorable. Para entonces, la reina original normalmente ha envejecido y muerto.

Como ves, no se trata de una estructura tan perdurable y compleja como una colmena. Por eso, los entomólogos piensan que representa un estadío más primitivo de la evolución hacia el estatus de insectos sociales. En otras palabras, quizás las abejas empezaron así.

Además de las fotos, aquí os dejamos un vídeo de la reina abejorro en acción, seguramente recolectando alimento antes de contar con una camada de obreras ayudantes.