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miércoles, 1 de octubre de 2025

Te echaremos de menos, Jane



Ayer, 1 de octubre, nos enteramos de que la eminente primatóloga Jane Goodall nos había dejado. Con sus 91 años había estado trabajando hasta el final. Ella fue una de las tres mujeres, prometedoras científicas, que el antropólogo Louis Leakey escogió para adentrarnos en los misterios de nuestros antepasados más cercanos: Diane Fossey con los gorilas, Biruté Galdikas con los orangutanes y Jane Goodall con los chimpancés.

Goodall se convirtió por mérito propio en la mayor autoridad mundial sobre chimpancés, y ha escrito varios libros muy recomendables, como "A través de la ventana". Gracias a ella hemos descubierto que los chimpas se parecen más a nosotros de lo que creíamos (o nosotros a ellos), llegando incluso a mantener guerras entre grupos familiares o utilizar herramientas, algo que en el pasado era impensable que hiciera un animal.

Nos quedamos con todo el trabajo que nos legaste, con todos esos descubrimientos que nos permiten conocer mejor a nuestros hermanos primates y, por qué no, un poquito más a nosotros mismos. Descansa en paz, Jane, que ahora otros recogerán tu testigo.

  

viernes, 2 de mayo de 2025

No es todo tan sencillo

Acabamos de salir del apagón más bestia que haya atravesado nunca nuestro país, y ahora que ya hemos solucionado la cosa, toca examinar el asunto para minimizar el riesgo de que esto pueda ocurrir.

No entendemos de instalaciones eléctricas o cómo se gestiona el consumo de un país. Tampoco se sabe aún qué es lo que sucedió, aunque no falten enteradillos con sus propias "teorías" de barra de bar asegurando que tienen la respuesta. Una de las posibilidades, parece ser, es que haya habido un pico de bajón, y que las energías renovables han podido tener cierto papel en esto. Ojo: no estamos diciendo que esto sea lo que haya pasado; a diferencia de los conspiranoicos y opinólogos, admitimos nuestra ignorancia al respecto. Pero queremos aprovechar esa hipótesis para reflexionar.

Las energías renovables son las que todo el mundo (bueno, casi todo) desea que reemplacen a los combustibles fósiles. Pero no es tan sencillo. Las renovables están lejos de tener una eficiencia que las haga capaces de sustituir al petróleo y similares, y su disponibilidad es más errática. En tanto no mejore la tecnología en ese campo, es imposible que la solar, eólica y otras desplacen a los combustibles fósiles. No es que las renovables sean malas, es que son insuficientes.

Y eso nos lleva a la última parte de la reflexión. Siendo realistas, la única energía capaz de liderar la transición es la nuclear. Hay mucha gente que se opone a la nuclear simplemente por la fama, pero sin ningún dato en la mano. La nuclear no es tan peligrosa como muchos dicen (en cualquier caso, ha muerto muchísima más gente por los combustibles fósiles que por las centrales nucleares, y siguen muriendo). Y es mucho más eficiente, muchísimo. Tiene inconvenientes, como la gestión de residuos, pero es que los combustibles fósiles también. salvo que consideres que todos los humos y gases de efecto invernadero no son asunto tuyo y no necesitan ninguna gestión. La conclusión es clara: hasta que no encontremos una energía limpia a la altura (como la fusión fría) o mejoremos las renovables para que sean rentables y eficaces, la mejor y única alternativa es la nuclear.

Por eso queremos que penséis sobre ello y os informéis, no sea que os dejéis llevar ciegamente por desinformados enarboladores de pancartas y gritadores de eslóganes. Hay que reflexionar sobre el tema, porque nos va el futuro en ello.

 

lunes, 14 de agosto de 2023

No, no eran aliens

Parece que ya se ha pasado la fiebre (por lo menos a los que no son incurables) y es que, tal y como se preveía, la cosa no era para tanto. Unos cuantos militares diciendo que les habían dicho que... Pero E.T.s, aliens, xenomorfos, marcianos, ni uno solo. Nada. Rien de rien, que dirían los franceses. Ni siquiera una simple muestra de esa tecnología supuestamente superior a la nuestra. Vamos, que estamos peor que cuando lo de Roswell; ahí por lo menos se molestaron en falsificar una autopsia...

El revuelo sin motivo que se ha formado se debe a unas cuantas falacias de base. En primer lugar, que lo digan en un juzgado muy solemnemente unos cuantos militares muy trajeados no significa nada. Es pura falacia de autoridad: "es verdad porque lo ha dicho el teniente Jurumillas". Eso no vale. Incluso bajo juramento, una persona puede mentir o decir cosas que cree ciertas, pero que están equivocadas. Además, ni siquiera se esforzaron mucho. Si uno ve los vídeos, se habla solo de testimonios, fenómenos no explicados (que no inexplicables, ojo, que no es lo mismo) y de "restos no humanos" (como si no hubiera sobre la Tierra más organismos vivos aparte del ser humano).

Y la segunda falacia es, precisamente, que no identificar algo no te permite dar el salto de fe y afirmar que se trata de algo relacionado con naves extraterrestres tripuladas por una especie tecnológicamente superior. Si no hay datos ni siquiera para saber qué es ¿cómo vas tú a afirmar que son naves provenientes de Alfa Centauri? (Y hay quien incluso identifica la especie alienígena, que digo yo que por una vez podrían ser ewoks).

Y antes de que alguien salga con la monserga de siempre: no, no estamos negando la posibilidad de vida extraterrestre, ni siquiera de vida tecnológicamente superior. Lo que estamos diciendo es que no hay ni una sola evidencia comprobable y contrastable, y teniendo en cuenta las dificultades técnicas del viaje interestelar que conocerá cualquiera que sepa la tabla del tres de Física y Astronomía, hace falta mucho más que algunos vídeos desenfocados y los testimonios de unos cuantos señores que dicen que les dijeron para considerar en serio que esa posibilidad ha sucedido. Que, ojo, el día que se pruebe de verdad, seremos los primeros en celebrarlo. Pero como buenos interesados en la posible vida extraterrestre, no queremos milongas, sino datos de verdad.


jueves, 17 de noviembre de 2022

¡Esto no ayuda!

Parece que últimamente se ha puesto de moda el realizar activismo climático recurriendo a los museos y obras de arte para llamar la atención. Después de uno de los cuadros de "Girasoles" de Van Gogh en la National Gallery de Londres, le ha tocado el turno a las dos "Majas" de Goya en El Prado.

Vamos a aclarar algunas cosas. Somos los primeros que estamos a favor de tomar medidas que ayuden a reducir los efectos del cambio climático. Nuestra crítica no es contra el mensaje, sino contra la forma en que se hace. No solo nos parece que no aporta solución, sino que encima es contraproducente. Nos explicamos.

A excepción de algún negacionista, el público general ya admite la realidad del cambio climático. ¿En serio esas personas creen que por realizar esas acciones que rozan lo vandálico en un museo van a realizar una labor informativa o de concienciación? Para el que ya está concienciado solo será una molestia y un atentado contra el arte; para el que no lo está solo será un momento de foto, no van a cambiar su opinión. ¿Qué quieren decirnos? ¿Que los gobiernos del mundo podrían hacer más? Noticias frescas. En todo caso, quizás deberían realizar estas acciones en países como EE.UU. y China, que, siendo de los que más contribuyen a las emisiones de gases de efecto invernadero son los que menos se acogen a los acuerdos internacionales.

No se solucionan las cosas señalando el problema y luego interpelando al espectador "¿Te importa más el arte o el clima del planeta?" Y ya está, con eso ya he hecho mi parte. Es una falacia infantil, dar a elegir -y con tono admonitorio- entre dos cosas que no son excluyentes. Se soluciona yendo a los responsables de tomar decisiones y presentarles propuestas realistas y factibles, basadas en criterios científicos, y luego sentándose a negociar, porque la mayoría de las veces las cosas no pueden ser como a nosotros nos gustaría. Dejar de usar el petróleo YA puede sonar genial, hasta que nos paramos a considerar las consecuencias en el mundo real, al menos hasta que consigamos energías de transición. Es sobre eso sobre lo que hay que trabajar e investigar, no arrojar botes de tomate sobre cuadros e incordiar al público general echándole en cara un mensaje que ya conoce.

Porque esa es la otra cara de la moneda. Estas personas están haciendo quedar como unos vándalos desconsiderados e impertinentes a la gente que se preocupa por el cambio climático, dando armas al enemigo. Así que, por favor, parad ya, que no ayudáis. Sentaos a pensar, que solo con buenas intenciones no vale. El mundo real es mucho más complejo que eso.



jueves, 18 de agosto de 2022

Cómo tiene que ser un profesor

No sabemos hasta qué punto esto es verdad, pero como se dice en italiano, "chi no é vero, e ben trovato".






 

miércoles, 10 de agosto de 2022

Lo que nos faltaba...

El último día que visitamos el Mercadillo de Minas, subiendo al primer piso, nos encontramos con lo siguiente:



Lo que nos quedaba por ver. ¿Eso quiere decir que alguien, en algún momento, la ha tomado con una vitrina de minerales porque estos son de procedencia rusa? ¿En serio? ¿Es que acaso eso los minerales estaban por ello vinculados con Putin y sus dementes planes de conquista?

Es asombroso como en ocasiones hay gente que puede caer en una cerrilidad tan absoluta, tan irracionalmente binaria, hasta el punto de que en sus simples cabezas ruso = detestable. Un poco de reflexión basta para darse cuenta de que la injusta y cruel guerra que ha desatado Putin sobre Ucrania no es algo que compartan ni mucho menos todos los rusos ¡y muchos menos los minerales!




viernes, 1 de julio de 2022

Deberes de verano: ¿sí o no?

Todos los finales de curso la misma cantinela. Los telediarios lanzan la "noticia" de manera recurrente, como si no hubiese otras cosas de las que ocuparse. ¿Y sabéis qué es lo peor? Que muy, muy poquitas veces sale opinando alguien del oficio. La imagen clásica es la de un padre/madre dando un veredicto sesudo sobre el asunto, o algún niño más o menos entusiasmado con la idea. ¿Por qué se les pregunta a ellos? ¿Es que acaso se pregunta al público general si deberían o no ponerse inyecciones? ¿Debería hacerse una encuesta sobre si las carreteras deberían tener o no señalización pintada en el asfalto?

Ya para empezar, esta es una pregunta que no tiene una única respuesta. Porque cada alumno es un mundo, y los hay que pueden iniciar el curso siguiente sin problemas después de dos meses sin tocar un libro, y los hay que necesitan ese recordatorio o estarán muy perdidos en septiembre. Tampoco el tipo de "deberes" tiene por qué ser el mismo para todos. Es algo que, en todo caso, tendría que considerar un profesional. Y recalcamos esta última palabra.

Pero lo peor es que este falso dilema parte de una premisa incorrecta: la de que los "deberes" son una especie de castigo. "Se pasan todo el curso trabajando" (algo que habría que comprobar) "es justo que descansen ahora". Se nos forma en la cabeza la imagen del niño encadenado a la mesa de su habitación mientras sus compañeros juegan en la piscina y el profesor lanza carcajadas maníacas por la cumplida venganza que se ha tomado sobre su alumno. Y lo peor es que muchos padres fomentan esta escena. ERROR. Las tareas de refuerzo y refresco de verano no se mandan como un castigo, sino como una preparación, y deberían ser abordadas con ganas ¡En el verano hay tiempo para todo! Los padres deberían ser los primeros en mostrar con su ejemplo que estudiar, leer y repasar es una actividad grata, que incluso puede hacerse en familia. Aunque claro, para eso deben sacar tiempo para sus hijos, que para eso lo son.

Así que toda esa estéril polémica exhibida en las noticias verano sí y verano también está equivocada en varias maneras: no tiene una única respuesta, la que haya tiene que venir de profesionales y la realización de tareas de refresco debe ser siempre vista como algo necesario y grato. Aprender, no lo olvidemos, es divertido.



martes, 21 de junio de 2022

El rigor periodístico se teletransporta muy lejos

La cadena española Cuatro nunca se ha destacado por ser muy rigurosa en temas de periodismo. Ahí tenemos de muestra una serie de programas supuestamente informativos que han nacido de los círculos pseudocientíficos, conspiranoicos y sensacionalistas. Pero lo de esta tarde ha sido de traca. El noticiario de la tarde presentaba el titular "Señora se teletransporta sin querer".

La historia no es ni siquiera nueva, y a poco que uno bucee en la "literatura" ufológica encontrará docenas de testimonios casi calcados unos de otros: la persona en cuestión iba conduciendo por la noche por la autovía y "de repente" se encontró en una carretera distinta y desconocida.

Cualquier persona con un mínimo de cultura científica o periodística sabe que un testimonio no es garantía de verdad ni de veracidad. Ni siquiera estamos insinuando que la persona en cuestión mienta (que casos ha habido). Hay explicaciones alternativas, todas mucho más probables y verosímiles que una teletransportación, "sin querer" para más inri. Como mucho, la noticia debería haber rezado "Una señora dice que fue teletransportada mientras conducía". Hay diferencia. Pero claro, el "clickbait", por muy burdo que sea, es el que manda.

O quizás estemos equivocados. A lo mejor en estos momentos se están preocupando en comprobar científicamente la veracidad del testimonio de la señora, en cuyo caso pueden ocurrir dos cosas: que consigan pruebas sólidas de la teletransportación, lo que revolucionaría nuestra concepción del mundo y la tecnología, o que descubran que no hay nada detrás, en cuyo caso la cadena seguramente ofrecerá un desmentido público por la posverdad que soltaron tan apresuradamente. Aunque, sinceramente, creemos que semejante rectificación es aún más improbable que el hecho de que haya sucedido una teletransportación auténtica. En fin.



viernes, 14 de enero de 2022

Un ejemplo para todos



Esta memorable foto corresponde a un joven (de nombre Tawy Zoé) de la etnia Zoé, en la Amazonia Brasileña, que cargó con su padre (Wahu Zoé) durante seis horas, atravesando bosques y colinas y terreno abrupto, para llevarlo hasta el punto de vacunación contra la Covid más cercano. A uno se le ponen los pelos como escarpias ante esta escena, que merece ser recordada en el futuro como uno de esos hitos en la historia de la fotografía. Fue realizada, por cierto, por el neurocirujano Erik Jennings.

Y debe hacernos reflexionar. Mientras algunos deportistas antivacunas se creen con derecho a saltarse las leyes de un país por ser quienes son, y basando toda su actitud en argumentos irracionales y peligrosos, hay quien hace lo que haga falta hacer para proteger a sus mayores. En el gesto del joven Tawy está escrita toda la nobleza, todo el estoicismo, todo el espíritu de sacrificio necesario para capear los obstáculos. Mientras tanto, en el primer mundo, unas cuantas muchedumbres de irracionales lloriquean porque no quieren ponerse una mascarilla o ponerse un pinchazo o porque no les dejan hacer botellón para emborracharse en las calles.

En esta imagen de Erik Jennings está toda una declaración ética: si el fuerte ayuda al débil, si estamos dispuestos a aceptar sacrificios necesarios no con resignación, sino con voluntad, este sería un mundo mejor. 



domingo, 9 de enero de 2022

¡Tercera dosis conseguida!



Cada vez lo tienen peor los negacionistas para mantener su postura. Son miles de millones las personas que se han vacunado ya en todo el mundo, y no está habiendo muertes masivas, ni nos estamos imantando ni nos están controlando con el 5G (aunque gracias a él estamos teniendo mejor conectividad con los móviles). Tampoco tienen grafeno ni ninguna otra sustancia rara. Se siente, pero las pruebas son tan abrumadoras que, seguir manteniendo una postura negacionista (como hace algún que otro deportista), es de todo punto absurdo e irracional. Ya lo hemos dicho alguna otra vez: no es una cuestión de libertad, como no es una cuestión de arrebatar libertades que no te dejen conducir a ciento veinte en una población o echar veneno en un depósito de agua.

Tampoco pueden seguir con el cuento de que la vacuna no protege del todo, porque ningún científico ha dicho eso en ningún momento. Esa clase de afirmaciones es una pataleta infantil que revela un profundo desconocimiento de cómo funciona cualquier vacuna. Las vacunas protegen en el sentido de que si el virus entra en tu cuerpo, los síntomas que padecerás (salvo que haya alguna otra complicación respiratoria, por ejemplo) serán mucho más leves, en lugar de verte entubado en la UCI y colapsando el sistema sanitario. El periodista Mauricio Schwarz lo explica a las mil maravillas en este vídeo.




No, señores negacionistas. Empeñarse en una postura perdida e indefendible es ridículo y peligroso, tanto para ustedes como para los demás. Infórmense y rectifiquen, que rectificar es de sabios. La ignorancia no es pecado, pero obstinarse en ella cuando eso pone en juego la salud y las vidas de otros, eso es más que pecado: es delito, o crimen, en el caso de que le cueste la vida a alguien. Las vacunas están salvando millones de vidas desde que Edward Jenner descubriera la primera. Eso es un hecho, y negarlo es tan idiota como negar que el Sol saldrá mañana.


Ah, y si os gusta la camiseta que llevo con el lema "La Ciencia salva vidas, el negacionismo no", podéis descargaros gratis el modelo en nuestro blog de Sol Oscuro, junto con otros modelos igual de chulos. Ahí lo dejamos ;)


lunes, 30 de agosto de 2021

Así no se hacen las cosas

El concierto de OBK que hubo ayer por la noche lo teníamos apuntado en la agenda desde hacía algunas semanas, y teníamos ganas, es cierto. Pero así NO se hacen las cosas. Después de esperar en la cola, descubrimos que allí todo el mundo se sentaba pegado a todo el mundo, sin respetar distancias, y con gente quitándose la mascarilla para fumar o para comer y beber. Los organizadores se paseaban por allí y ponían cara de que todo iba bien, pero no señores: allí no había nada bien.








Seguimos en pandemia. Esto es una realidad. Y me da igual que los organizadores permitieran sentarse junta a la gente: la responsabilidad personal dicta que hay que guardar distancias, porque el virus no se guía por nuestros caprichos o nuestras apetencias. Así que tomamos la única decisión sensata: nos largamos con viento fresco y escuchamos parte del concierto desde la otra punta del parque, donde no había entre quinientas y seiscientas personas (estimadas a ojo por la capacidad de las gradas) apelotonadas.

Es vergonzoso. En primer lugar, así no se organizan las cosas. No somos unos hipocondriacos del virus. Hemos ido a cines, restaurantes y teatros, y en todas partes hay asientos o mesas que te indican que no debes ocupar para mantener las distancias. Haciendo bien las cosas, la cultura es segura. Pero eso no fue hacer bien las cosas. Y si en vez de caber quinientas personas caben doscientas y te toca quedarte fuera, pues te comportas como un adulto maduro, asumes que no has podido entrar y oyes el concierto desde fuera, que de todas formas es gratis.

Y en segundo lugar, lo que ya hemos comentado. El sentido común y la razón deben ser lo primero. Aunque los señores del concierto te permitan sentarte pegado a otro montón de gente, aunque no te llamen la atención por bajarte la mascarilla cuando estás rodeado por un montón de desconocidos, eso no quiere decir que sea aconsejable ni razonable hacerlo. Aunque no se puedan cuantificar, hay muchas, demasiadas personas que durante esta pandemia han muerto y seguirán muriendo por causa de nuestra estupidez. Y si del concierto de anoche salen contagiados directos o indirectos o -Dios no lo quiera- muertos, hay muchas personas que serán responsables morales de ello.

Así no se hace. Lo siento. Nos gusta la música, nos gusta la cultura, pero sobre todo nos gusta seguir vivos y sanos para poder disfrutar de todo ello, y no nos gusta que otros paguen el error simplemente porque hayamos querido entrar gratis a un sitio donde habremos estado apelotonados sin seguridad en tiempos de pandemia.


miércoles, 16 de junio de 2021

Más reflexiones acerca de la pandemia

El otro día nos tocó acudir para nuestra segunda dosis de la vacuna, cosa a la que nos aprestamos con entusiasmo. El balance del día, por supuesto, fue positivo, pero hubo una escena que nos dio qué pensar, dejándonos ojipláticos... Nos explicamos.

Había dos colas: una para vacunarse con Pfeizer y otra para Astrazeneca. Había también un enfermero encargado de controlar ambas colas. Mientras esperábamos en la nuestra, un hombre se acerca al enfermero y le pregunta que, aunque él estaba en la de Pfeizer, podía cambiarse a la de Astrazeneca. ¿El motivo? Lo confesó allí mismo: en esa otra cola había menos gente.

A ver: estamos incondicionalmente a favor de la vacunación. Es nuestra mejor baza contra la pandemia (si no la única). Estamos razonablemente seguros de que las vacunas que se están administrando han sido probadas, cada una con sus propias características, detalles y efectividad. Nos parece bien que este hombre estuviera dispuesto a vacunarse, pero que su criterio para decidirse por una vacuna o por otra sea dónde hay menos cola nos parece ridículo. Para empezar, creemos que no es el paciente el que debería elegir el tratamiento (no me imagino que mi médico de cabecera me diera a elegir entre dos antibióticos). Pero si en el panorama que tenemos la persona debe escoger, una actitud responsable es informarse adecuadamente. Lo que, por supuesto significa consultar fuentes médicas, no mensajes de whatsapp del amigo que ha oído que... O, Dios nos libre, basarse en las opiniones de tertulianos televisivos. Incluso el criterio de en qué cola hay menos gente es mil veces mejor que eso.





lunes, 10 de mayo de 2021

Reflexiones sobre la pandemia

Este fin de semana se ha levantado en nuestro país el estado de alarma, y el hecho ha puesto de relieve, una vez más, que el gran problema de toda esta situación no es tanto la presencia del coronavirus como la manifestación patente de la inconsciencia y el egoísmo de muchas personas.

Sigue habiendo demasiada gente que no se hace cargo de la realidad, porque no la entiende (y en ese caso debería hacer esfuerzos por entenderla) o porque piensa que la realidad debe ajustarse a sus caprichos (y estaríamos hablando entonces de egoísmo e inmadurez en estado puro). La pandemia es REAL. Punto. Negar las pruebas de ello está al mismo nivel de cerrilidad que negar el paso de las estaciones, la redondez del planeta o los efectos estimulantes del café. El coronavirus NO se rige por los decretos de ningún gobierno: tiene sus propias leyes y formas de actuación, y no va a dejar de actuar porque oficialmente se haya decretado el fin del estado de alarma. Eso solo significa que el control de las decisiones deja de estar en manos del gobierno central, y obliga a actuar a cada gobierno autonómico.

Pero - y este es el gran PERO del meollo - aquí es donde la ciudadanía, si tuviera un mínimo de responsabilidad y de sentido común, debe decir: "al margen de lo que decreten los gobiernos, yo sé que lo prudente es seguir actuando con las medidas de prevención que dictan los médicos." Es decir, que aunque papá te dé permiso para fumar, tú decides no hacerlo porque sabes que es malo. Que se acabe el toque de queda no significa permiso para hacer macrobotellones en la vía pública (algo que, por cierto, ya era ilegal antes de la pandemia), sino que podrás sacar a pasear a tu perro a las dos de la madrugada si lo ves necesario o te apetece. No significa que te puedas juntar con doce personas en un bar - aunque la ley lo permitiera - porque eso favorece el contagio (el virus, ya lo hemos dicho, no lee boletines oficiales del estado).

Personalmente, me revienta que hablen de una libertad que no se merecen los que están favoreciendo la propagación del virus y poniendo en riesgo la vida de tantas personas. Libertad no significa poder hacer lo que te dé la gana incluso si eso perjudica a otros. No eres libre para echar humo de tabaco sobre una mujer embarazada. No eres libre para conducir a ciento cincuenta por una autovía con alcohol en la sangre. No eres libre de satisfacer tus ganas de juerga y borrachera propagando un virus que se está cobrando vidas.

Ese victimismo del que tantos hacen gala incluso en los medios de comunicación es miserable y sinvergüenza. "Nos recortan libertades", "desgaste psicológico", "nos tienen encerrados, reprimidos". Basura. Es una forma de ser egoísta, superficial, de niño malcriado. ¿Dónde está la madurez que dice "si es necesario por el bien de otros, no me importa sacrificar parte de lo que puedo hacer". No: todo es "lo quiero todo y lo quiero ya", como la canción de Queen. Mientras hay chavales en el ala de oncología infantil del Hospital de la Paz que llevan casi un año encerrados en una habitación en la que solo pueden recibir visitas de sus padres (contadas y con todas las medidas), esos niñatos de todas las edades se ríen, se emborrachan y se despendolan porque durante equis tiempo solo les han dejado estar en la calle hasta las once, no han podido juntarse más de seis en una terraza y no les han dejado salir de su comunidad autónoma. Alguno tiene pendiente un buen examen de conciencia, del que puede salir avergonzado pero un poco mejor persona, o seguir pasando de todo, atender solo a sus ególatras caprichos infantiles y continuar siendo una persona mediocre e inmadura, además de comportarse como un peligro para todos.

Y cuando la incidencia del virus vuelva a subir, volverán a culpar al gobierno. Esta pandemia durará más de lo debido no por las características físicas y biológicas del virus - que, al fin y al cabo no tiene más remedio que ser como es - sino, simple y llanamente, por la estupidez y el egoísmo de esa parte de la población.



martes, 2 de marzo de 2021

Farmacias se escribe con "C"

Imaginad la siguiente situación: una persona se presenta en un gimnasio de artes marciales con la idea de convertirse en todo un Bruce Lee. El dueño del gimnasio felicita esa decisión y le dice que debe comprarse un traje apropiado (léase kimono o dobok) y le informa de cómo son los entrenamientos. En un momento dado, el aspirante pregunta si para dentro de un año ya tendrá su cinturón negro y se podrá marchar. Extrañado, el dueño del gimnasio le explica que lleva varios años conseguir el cinturón negro, y que incluso entonces se trata de seguir entrenando para progresar más allá del primer dan. Defraudado, el hombre se larga diciendo o pensando para sí "si es que esto es un negocio. Empiezas teniendo que comprarte el traje, y luego quieren que estés siempre apuntado, soltando pasta..."

¿Alguien ve el fallo de este razonamiento? Pues esta desconexión de la realidad es exactamente la que todos esos conspiranoicos disléxicos aplican cuando hablan de las "farmafias".

"Este año, vacuna. Y luego nos dirán que el virus ha mutado y sacarán otra vacuna más." Noticias frescas, señores: los virus mutan, y sin que tengan que intervenir las farmacéuticas. De hecho, lo hacen todos los seres vivos, algunos en mayor medida que otros. A efectos prácticos, con los virus nos importan las mutaciones que disminuyan la eficacia de las vacunas que ya tenemos desarrolladas. El virus de la gripe lo hace, y por eso su vacuna debe renovarse periódicamente. Y las cosas son así. La realidad, se siente, no se ajusta a los esquemas simplistas de ciertas personas.

"Las farmacéuticas son un negocio". Sí. Y los gimnasios. Y las panaderías. Y las tiendas de ropa. Y así sucesivamente. ¿Todos ellos quieren que sigamos pagando por sus servicios? Claro que sí. Pero eso no quiere decir que no sean negocios legítimos, que no nos ofrezcan servicios necesarios (o que consideramos necesarios) y que no lo hagan de forma adecuada. Es más, del mismo modo que si una panadería que empieza a vendernos mal pan conseguiría perdernos como clientes, una farmacéutica que vendiese medicamentos ineficaces, pronto se vería abocada al fracaso. Por cierto, esas personas que se quejan de que "las farmacéuticas son un negocio" deberían recordar que estamos en un país con Sanidad Pública, donde no tienes que pagar por una intervención médica o pedir una hipoteca para costearte una cirugía.

Sería curioso indagar un poco en aquellas personas que afirman como profetas indignados que "las farmacéuticas son un negocio". Imagino que todas ellas vivirán del aire o la caridad pública. También estaría bien saber cuántas de ellas fuman, dando su dinero a un sector que también es un negocio y que está demostrado sobradamente que es perjudicial. Nunca he visto a ninguno de los "contrafarmafias" manifestarse en detrimento de las tabacaleras; imagino que lo tendrán en la lista, para cuando el tema ya esté demasiado trillado y los focos ya no les presten atención.

Normalmente todos los que pronuncian "farmafias" comparten el rasgo de ser conspiranoicos. Es decir, creen (no, perdón, están profundamente convencidos, porque nunca me he encontrado a un conspiranoico que diga "aunque a lo mejor estoy equivocado") que hay una especie de complot malévolo cuyo fin es enriquecerse con la venta de medicamentos, el vender cosas que no curen nunca del todo y que controlan todo (incluyendo la creación de nuevas enfermedades) desde algún lugar en las sombras.

Vamos a ver, pichones: si alguna vez os han recetado un medicamento que no os ha aliviado del todo, seguro que el médico os ha modificado la receta. Hay enfermedades que han sido erradicadas, al menos en el primer mundo, gracias a la Medicina: difteria, tosferina, poliomielitis, varicela o parotiditis, entre otras. Amigos conspiranoicos, si no habéis oído hablar de ellas es, precisamente, porque ya no tenéis que temerlas. Quizás habría sido más rentable mantenerlas, pero mira tú por dónde, las han quitado de en medio gracias a eficaces planes de vacunación. De nada.

Otra cosa, amigo conspiranoico: si crees que la "medicina oficial" y las "mafias farmacéuticas" están ahí solo para sacarte a ti los cuartos (el pensamiento conspiranoico lleva siempre asociado cierto victimismo narcisista) la solución es muy fácil: ahórrale dinero a la Sanidad Pública y la próxima vez que enfermes o tengas una lesión o una urgencia, quédate en casa. O entrega tu dinero a la homeopatía, que seguro que no es un negocio. En este vídeo te explican cómo fabricar tu propio "medicamento" homeopático casero.

Por otro lado, todo el mundo es consciente de que para mantener algo en secreto, cuantas menos personas lo sepan, mejor. Una conspiración como la que se quiere dar a entender implicaría a todos los médicos, todos los farmacéuticos (incluido el de tu barrio, sí), todo el personal de enfermería de todos los hospitales y, por supuesto, habría que poner al corriente (imagino que con algún tipo de juramento sagrado de confidencialidad bajo pena de muerte) a todos los que entran a estudiar Medicina, Farmacia, Bioquímica, Biología, Neurología, Enfermería, etc. año tras año. Como conspiración en la sombra deja casi más gente dentro que fuera.

Para un análisis de esta clase de argumentos conspiranoicos, os dejo con un fenomenal vídeo del periodista y divulgador Mauricio Schwarz.



Después de esto, poco más hay que decir, pero sí nos gustaría añadir una cosa. Si, en el caso más surrealista, todas esas conspiraciones de las "farmafias" y la "medicina oficial" fueran verdad, bien por ellas. La Medicina ha salvado la vida a mi padre y a una de mis tías, ha salvado la calidad de vida de mi madre y mi mujer, me ha respondido adecuadamente cada vez que he estado enfermo, me ha protegido con las vacunas de enfermedades terribles y mucha gente que conozco opina lo mismo. Si es un negocio, le doy con gusto mi dinero, porque está haciendo un excelente trabajo.



viernes, 26 de febrero de 2021

Las peligrosas e infundadas declaraciones de Victoria Abril

Ayer pudimos ver en televisión un espectáculo bastante vergonzoso. La actriz Victoria Abril, haciendo uso de su derecho a la libertad de expresión (que la tiene, por supuesto, nadie se la quiere quitar) ensartó una serie de declaraciones negacionistas infundadas ante los medios de comunicación. Os dejamos ver primero el vídeo, y luego comentamos nuestro razonamiento (y no, a ella no la vamos a interrumpir, como hace con quienes la están entrevistando):



Vamos a ello. En primer lugar, a nosotros jamás se nos ocurriría hacer declaraciones sobre arquitectura, porque no somos arquitectos; y nunca le hemos dado consejos al fontanero cuando ha venido a reparar en casa, porque no somos fontaneros. Y si damos una opinión (porque hay libertad para darla) sobre un tema que no dominamos, lo hacemos con la humildad por delante, con un "pensamos que... pero podríamos estar equivocados". Como tenemos más de científicos que ella (ella tiene más de actriz que nosotros), nos atrevemos a darle esta réplica, y a diferencia de sus declaraciones, ofreceremos razonamientos para apoyarnos en lo que decimos:

- "Esto no es un covid, es un coronacirco": esto no tiene mucho que decir. Es la clase de eslógan fácil, ocurrente y que entra por los oídos, pero que no demuestra nada.

- "Quitarnos el 100% de nuestras libertades individuales": evidentemente, esta señora no ha vivido bajo una dictadura real. Es cierto que tenemos ciertas libertades restringidas, pero se puede salir a la calle, se pueden visitar museos y restaurantes, se puede ver a familiares, hacer deporte... No nos sentimos tan oprimidos como eso. No se pueden hacer botellones, ni reuniones masivas, eso sí, pero no consideramos que eso sea una vulneración de los derechos humanos. La mascarilla es una incomodidad necesaria. No produce hipoxia, y no es un bozal (nosotros, al menos, seguimos dando clases con ellas puestas).

- "Los muertos de COVID no son ni un 10% de los muertos totales al año": como si esto fuera un consuelo... Viene a significar que si en un año normal hay - inventemos un número - 50.000 muertes, que haya otras 5000 no importa nada. Debería decirle esta frase a todos aquellos que han perdido a familiares y amigos por el coronavirus. Aún si este dato fuera cierto, no son muertes que sustituyen a la gripe o los accidentes de tráfico, sino que se añaden a ellas. Como argumento, muestra una insensibilidad bastante cruel.

- "Nos convertimos en esclavos y en cobayas": no sé usted, señora Abril, pero nosotros no nos sentimos muy esclavos. De nuevo, debería darse una vuelta por esos lugares del mundo donde sí hay esclavitud. En cuanto a cobayas, cobayas fueron las personas de calidad moral admirable que se ofrecieron voluntarias para probar las vacunas que ahora nos van a salvar a todos, sí, incluida a usted y a los antivacunas. Por cierto ¿cuántos antivacunas están ahí vivos porque se vacunaron de pequeños contra el sarampión, la varicela, la rubeola, hepatitis, tuberculosis, polio o tantas otras?

- "Vacunas que no son vacunas... son unos experimentos sin probar": más demagogia barata. Solo por poner un ejemplo, podemos darnos una vuelta por ISGlobal o The Lancet (la más prestigiosa publicación internacional sobre medicina) y ver los estudios que se han hecho y se están haciendo. Ah, para los amantes de conspiranoias y "farmafias", no se preocupen, que estamos preparando una entrada dedicada a ellos.

- Cita a Hipócrates: "Primero no dañar". Vale, muy cierto. Pero eso no tiene nada que ver con lo que estamos hablando. Si poner una inyección fuera "dañar", adiós a todas las vacunas, análisis de sangre, medicamentos intramusculares y no digamos ya de la cirugía y las operaciones en las que haya que abrir al paciente. Como uso de la falacia de autoridad es bastante torpe, porque no apoya nada su argumentación. Para los que no lo sepan, "falacia de autoridad" quiere decir que, aunque Hipócrates es considerado el padre de la Medicina en la Grecia Antigua, tenía una teoría según la cual algunas enfermedades se curaban sacando sangre para "equilibrar los humores internos". Las cosas no son verdad porque las diga alguien famoso (hey, esto sí se aplica a la señora Abril) sino porque se ajusten a los hechos.

- "No sabemos nada de los efectos de corto, medio y largo plazo": falso como una moneda de siete euros. Al comienzo de la pandemia, quizás (aunque ya se sabía lo que era un coronavirus, por cierto, entre otras cosas) pero nuestros conocimientos sobre el Sars-Cov-2 han avanzado mucho. Para verlo solo hace falta consultar las publicaciones médicas (ah, sí, las que también están pagadas por las mafias ¿O será que cuesta eso de leer?). Que no lo sabemos todo, de acuerdo, pero cada vez sabemos más.

- "La solución es volver a la inmunidad colectiva": lo sucedido en Estados Unidos y en Brasil demuestra claramente qué sucede cuando se hace eso. Punto.


Por favor, todos los muchos o pocos que nos seguís en el blog o los que llegáis aquí de casualidad: comportaos con pensamiento crítico. Lo que todo negacionista hace es quedarse con lo que apoya su teoría o su visión del mundo (se llama falacia del "cherrypicking", buscadlo), de tal forma que se quedan con el testimonio de un "médico" antivacunas de Ourense pero ignoran a diez mil médicos que aseguran su eficacia. No se trata de creer en algo porque mucha gente lo haga, sino porque la Ciencia es coherente, consistente y puede ser probada y mejorada, y sobre todo, se ajusta a la realidad. La prueba es la gran mejora en el nivel y esperanza de vida que nos ha ofrecido. Se duda de un médico o un virólogo cuando habla, pero luego se presta oídos a cualquier famosete mediático que quiera tener focos sobre su persona ¿Qué clase de coherencia es esta? Cualquier persona con un mínimo de cultura científica debe darse cuenta de dónde están las incoherencias, las falsedades y las afirmaciones demagógicas lanzadas al vuelo.

Sed prudentes, sed críticos. Si no os creéis lo que os contamos, corroboradlo por otras fuentes, pero no solo aquellas que apoyen indiscriminadamente una versión. Confrontad, PENSAD. No os quedéis con la respuesta fácil y cómoda: la realidad no suele ser así. Y buscad información entre la gente que sabe. Si para arreglar una tele llamamos al electricista, si para arreglar un ordenador acudimos a un informático, en cuestiones de salud ¿por qué vamos a preguntarle a un cantante o a un pseudoterapeuta? Como se suele decir: en caso de duda, consulte con su farmacéutico.

Y no, su farmacéutico no pertenece a ninguna mafia. Seguro.



martes, 20 de octubre de 2020

¿Qué falla en esta escena?

El otro día escuchamos de refilón una conversación en el gimnasio, en el que un hombre le comentaba a su compañero: "Salió en el programa de Iker Jiménez que era raro que este coronavirus fuera tan virulento, que algo tenía que haber detrás". Pues bien, en esta simple frase hay tres errores, a cual más grave.

El primero es que a alguien se le haya ocurrido poner a cargo de un informativo sobre una pandemia a un señor que semanalmente habla sobre conspiraciones, psicofonías, fotografías de energías del más allá y abducciones extraterrestres. El rostro del programa más dedicado a las pseudociencias que existe ahora mismo en pantalla - incluyendo los de de llamadas telefónicas a pitonisas para lecturas de tarot - se encarga de dar a la población información sobre un escenario epidemiológico. ¿Será que no hay personas más cualificadas para ofrecer información rigurosa? ¿O es que en este país solo creemos a los famosetes de medio pelo, valorando más la popularidad que la preparación? Sinceramente, es una situación sin pies ni cabeza.

El segundo fallo es de cultura general. Vamos a ver, señores ¿qué hay de raro en que un virus o una enfermedad sean particularmente agresivos o contagiosos? También lo ha sido en su momento la peste negra. Estamos frente a un coronavirus que es nuevo para la humanidad, y por lo tanto la población no tiene experiencia enfrentándose a él, ni social ni biológica. Por no hablar de que el covid-19 se mostraría menos contagioso si más personas cumplieran con su responsabilidad personal.

Y el tercer error - fruto tanto de las parrafadas conspiranoicas de los pseudoperiodistas como de ese gusto por las historias tremendistas tan propio de nuestra cultura - es estar convencido de que detrás de todo esto hay algún tipo de conspiración. No es tan raro que un coronavirus haya saltado de un animal a una persona. Preguntad a cualquier epidemiólogo y os dirá que hay muchos coronavirus - no tan agresivos - que pueden ser compartidos, por ejemplo, entre perros y humanos. Como dijimos en otra entrada, no es que neguemos de plano la posibilidad de otro escenario, sino que es lógicamente imposible estar convencido de una postura para la que no se tienen pruebas, y las que se esgrimen no son falsables.

Pero quizás haya un cuarto error, y es que nosotros como sociedad prestemos oídos a ese circo mediático sensacionalista. Si tuviésemos sentido crítico, dejaríamos a todos esos charlatanes clamando en el desierto, mientras buscamos información de fuentes fiables, nos concentramos en cumplir con las medidas de seguridad, nos protegemos y protegemos a los nuestros.



lunes, 5 de octubre de 2020

Subnormal


 

Hoy, en el Día del Docente, queremos haceros una recomendación imprescindible, sobre todo si eres profesor o alumno. No habla de un tema agradable: "Subnormal" es un cómic duro, la historia real llevada a las viñetas del ex jugador de baloncesto Iñaki Zubizarreta. Mientras lo lees, te das cuenta del infierno que supone para un adolescente el enfrentarse en solitario al desprecio de algunos de sus compañeros y al silencio de los demás. Es duro, sí, pero es una realidad que hay que conocer porque existe, y los profesores necesitamos aprender cómo enfrentarnos a este problema, los alumnos acosados necesitan saber que se puede salir de ese suplicio, y los alumnos acosadores o permisivos tienen la obligación de saber qué es lo que realmente están haciendo.

Porque está claro que hay algo que no estamos haciendo bien. Si esta sociedad produce niños y adolescentes que encuentran divertido torturar a compañeros, debe aceptar su parte de responsabilidad. Si hay adultos que miran hacia otro lado o restan importancia al sufrimiento de los afectados, estamos siendo parte del problema.

Os recomendamos también escuchar el podcast, con el propio protagonista, Iñaki Zubizarreta hablando de su experiencia.

"Subnormal" es una historia enorme, de las que hacen reflexionar. Pero, sobre todo, es un relato de superación personal que alumbra el camino a muchos. Hay que leerlo.