miércoles, 31 de mayo de 2017

Lo que hay que ver...

Lo más bonito de dedicarse al estudio de la Naturaleza, ya sea por profesión o por afición, es que nunca, nunca, deja de sorprenderte. Y lo decimos con conocimiento de causa. Cuando crees que ya lo has visto todo ¡Zas! Mamá Naturaleza se saca de la manga algo que asombra incluso a las mentes más curtidas. Así nos hemos quedado esta mañana cuando, trasteando por internet, hemos visto la noticia de una nueva especie de anfibio descubierta en el Amazonas. La ranita en cuestión, bautizada con el pintoresco nombre de Hyalinobatrachium yaku, es de color verde por arriba (lo que no sorprende a nadie) ¡y por debajo es transparente! En efecto, se pueden ver sus órganos funcionando a través de la piel, como si una lección de anatomía en vivo se tratase.








Por si os ha sabido a poco, aquí tenéis otro caso de los de dar de comer aparte: una ranita (también brasileña) que es nada más y nada menos que fluorescente:








Y para la próxima vez que el profe os diga "Te aprobaré cuando las ranas críen pelo", echadle un vistazo a la especie Trichobatrachus robustus, nativa del África Oriental:








Moraleja: estad atentos porque siempre hay cosas nuevas a la vuelta de la esquina en este planeta que nos ha tocado en suerte. ¡La Naturaleza nunca nos va a salir rana!






miércoles, 26 de abril de 2017

¡Llegamos a Saturno!

La sonda Cassidy se aproxima a su gran final en Saturno. Desde que partiera en octubre de 1997, ha estado viajando por el Sistema Solar, aportando valiosísima información. En septiembre de 2017 terminará dejando de funcionar en la órbita de Saturno, pero habrá cumplido sobradamente su misión, tomando numerosas fotos del Señor de los Anillos, y de algunas de sus lunas, como Titán y Encélado, buscando incluso señales de presencia de vida. ¡Mucho ánimo, Cassidy!






miércoles, 19 de abril de 2017

El laboratorio de Watson

Haciendo una electrolisis casera

Agarraos, que hoy vamos a hacer algo grande. Vamos a obtener dos gases puros a partir de un líquido, usando electricidad. Eso precisamente es lo que significa "electrolisis": romper con electricidad. Vamos a romper moléculas de agua (H2O) para obtener moléculas de hidrógeno por un lado (H2) y de oxígeno por otro (O2). Como siempre, vamos a emplear material de lo más asequible.

Materiales

- Una cubeta o recipiente de plástico
- Dos chinchetas
- Dos trozos de cable
- Bicarbonato sódico
- Dos tubos de ensayo
- Una cucharilla
- Una pila de al menos 9 voltios

Cómo se hace

Clavamos las dos chinchetas en el fondo de la cubeta, de tal forma que las puntas queden hacia el interior. Pelamos los extremos de los dos pedazos de cable, y a cada chincheta sujetamos uno de los extremos de cada cable, dejando el otro libre.

Aparte, mezclamos dos o tres vasos de agua (depende del tamaño del recipiente) con tres cucharaditas de bicarbonato, y removemos bien. Después, echamos el agua en la cubeta. Tiene que haber suficiente para cubrir de sobra la punta de las dos chinchetas.

Repetimos la acción de mezclar agua con bicarbonato, pero esta vez la usamos para llenar los tubos de ensayo (pueden valer los que se dan en cualquier ambulatorio para la recogida de muestras, por ejemplo). Sería interesante que los dos tubos de ensayo fueran del mismo tamaño.

A continuación viene un paso que necesita un poco de destreza, porque hay que poner los tubos de ensayo dentro de la cubeta y boca abajo (uno rodeando cada chincheta) sin que se nos salga el agua. Para ello tapamos la boca del tubo con un dedo hasta que el extremo del tubo quede bajo el agua. Si lo veis difícil, ensayadlo primero solo con agua antes de hacer el experimento.

Cuando los dos tubos ya están colocados, ya habrá pasado la parte más laboriosa. Solo nos queda conectar los extremos libres de los dos cables, uno a cada polo de la pila. De inmediato, la electricidad empezará a circular, y veréis pequeñas columnas de burbujas en cada tubo.

Qué sucede

El bicarbonato lo ponemos en el agua para facilitar la circulación de la corriente eléctrica, que es la que rompe las moléculas de agua. A medida que "destruimos" agua, se irá acumulando el gas resultante en la parte alta de cada tubo. Fíjate que hay uno de los dos tubos en el cual se forma más cantidad de gas (baja más rápido el nivel de agua). Es el tubo que contiene el hidrógeno, que cuando se disocia en su forma iónica se convierte en H+, y por lo tanto se acumulará en el tubo cuya chincheta esté conectada el polo negativo de la pila, mientras que el oxígeno, que se disocia como O2- (átomos de oxígeno con dos cargas negativas) se acumula en el polo positivo ¡Comprueba en tu cubeta que coincide!

Pero aún hay más. Si has sido cuidadoso, y mides cuántos centímetros de gas se han formado en cada tubo, debería salirte el doble de cantidad en el tubo del hidrógeno que en el del oxígeno ¡Porque en cada molécula de agua hay dos átomos de hidrógeno por cada uno de oxígeno!