Ayer se anunció el descubrimiento de nada menos que siete
exoplanetas (se llaman así los que están fuera de nuestro Sistema Solar). La
buena noticia (por si fuera poco lo anterior) es que todos tienen un tamaño
similar al de la Tierra,
y tres de ellos, encima, están a la distancia justa de su estrella para que las
temperaturas sean soportables y haya posibilidad de agua líquida ¡con un poco
de suerte hasta quizás haya vida en alguno de ellos! (no necesariamente tienen
por qué ser marcianitos verdes o alienígenas con naves espaciales, no nos
precipitemos). Lo que hace realmente asombrosa la noticia es que están bastante
cerca: tan solo cuarenta años luz. Vale, cuarenta años viajando a la velocidad
de la luz es bastante para nosotros, pero ¿quién sabe lo que seremos capaces de
hacer de aquí a cien o doscientos años? A lo mejor podríamos ir haciendo las
maletas, y empezar a vivir alrededor de otro sol distinto al nuestro...
jueves, 23 de febrero de 2017
domingo, 22 de enero de 2017
viernes, 20 de enero de 2017
El laboratorio de Watson
Construye tu propio electroscopio
¿Sabes lo que es un electroscopio? Es un aparato muy sencillo que sirve para detectar si un objeto está cargado con electricidad estática (la que se produce cuando frotas tu boli con tu jersey de lana, por ejemplo). Aunque hay electroscopios avanzados, es muy fácil fabricarse uno casero, y los materiales son de lo más corriente en una casa.
Materiales
- Un bote con tapa de material aislante (tanto el recipiente como la tapa)
- Un alambre de metal (o, como lo hemos hecho nosotros, con un clip estirado)
- Un poco de papel de aluminio
¿Sabes lo que es un electroscopio? Es un aparato muy sencillo que sirve para detectar si un objeto está cargado con electricidad estática (la que se produce cuando frotas tu boli con tu jersey de lana, por ejemplo). Aunque hay electroscopios avanzados, es muy fácil fabricarse uno casero, y los materiales son de lo más corriente en una casa.
Materiales
- Un bote con tapa de material aislante (tanto el recipiente como la tapa)
- Un alambre de metal (o, como lo hemos hecho nosotros, con un clip estirado)
- Un poco de papel de aluminio
Cómo se hace
Hacemos un pequeño agujero en la tapa del recipiente, lo justo para que entre nuestro alambre o clip, doblando en forma de gancho el extremo que quedará dentro del bote y dejándolo a una altura suficiente como para que al final nada toque las paredes del bote. Nosotros hemos puesto un poco de masilla para sujetar mejor el alambre a la tapa.
Luego cortamos una tira pequeña de papel de aluminio y la colgamos del gancho doblándola en forma de "V" invertida. En el extremo del alambre que queda por fuera colocamos una bolita de papel de aluminio. ¡Y ya está!
Qué sucede
Cuando cargamos algo con electricidad estática, el objeto acumula electrones que no son suyos en la superficie. Cuando acerquemos el objeto cargado a la bolita de aluminio de nuestro electroscopio, los electrones prestados saltan al aluminio (que es conductor), pasa al alambre (que también es conductor) y viajan hasta la tira de papel de aluminio de dentro. Y aquí es donde ocurren las cosas interesantes: como los dos lados de la tira se cargan con electrones (carga negativa) y están colocados uno muy cerca del otro, las cargas iguales se repelen, y veremos cómo los dos lados de la tira se mueven un poco intentando separarse. Cuanta más fuerte sea la carga, más se separarán las láminas. Los electroscopios especializados, de laboratorio, tienen escalas graduadas para medir la carga exacta, pero ya con nuestro espectroscopio casero podremos impresionar al personal cuando vean la lámina de papel de aluminio moverse por sí sola.
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