jueves, 19 de marzo de 2020

Pero... ¿qué es un coronavirus?

Es la palabra más dicha en estos días, qué duda cabe. Pero ¿sabes realmente qué es un coronavirus? Hoy os lo vamos a explicar para que entendáis a qué se están enfrentando tantos países en estos momentos.

Primero tenemos que entender qué es un virus. Aunque mucha gente cree que es otro microorganismo más, o acostumbremos a hablar de ellos como "bichos" (o los pintemos con colmillos y expresión siniestra) un virus ni siquiera es un ser vivo. No se nutre, no se relaciona y reproducirse - lo único que hace - solo puede llevarlo a cabo parasitando a otras células. En resumen, un virus no es más que un fragmento de ácido nucleico (ADN o ARN) con información genética, rodeado por un estuche de proteínas y (solo algunos) una especie de membrana de lípidos parecida a la que tienen nuestras propias células. Como no son bacterias, los antibióticos son totalmente inefectivos contra ellos ¡Tomad nota!

Se pueden clasificar según el tipo de material genético que tengan - ADN o ARN - o bien según la forma de la vaina de proteínas y su composición, o según su forma de actuación. Nuestro indeseado protagonista, por ejemplo, tiene ácido ribonucleico (ARN) por material genético, y una cubierta lipídica con proteínas sobresalientes que le dan ese aspecto de "corona". Miden unos 140 nanometros; para que te hagas una idea, un nanometro sería coger un milímetro de una regla y dividirlo en mil millones de partes iguales, así que intenta imaginar lo pequeño que es un coronavirus.

Aquí tenéis una foto al natural del famoso COVID-19 (tomada de excelsior.com)

El coronavirus puede viajar en las minúsculas gotitas de agua que se expulsan al toser o estornudar una persona infectada. Si estas gotas entran en contacto con los ojos o la mucosa nasal o bucal de otra persona, el virus viaja hasta las células respiratorias y entra en ellas. Una vez dentro, para que nos entendamos, el virus "secuestra" el metabolismo celular, de tal forma que, en vez de hacer sus procesos habituales, se dedica a crear más y más copias del virus, que luego abandonan la célula para seguir infectando. De nuevo repetimos: ¡el virus no es un "bicho" vivo ni mucho menos una especie de alienígena que "quiera" hacer esto, del mismo modo que un pegote de tinta no "quiere" manchar nuestra camiseta!

Estos días más que nunca es importante que sigáis siempre las indicaciones de las autoridades sanitarias y, si queréis información, acudáis a fuentes fiables, como páginas médicas (contrastando la información con otras, que hay muchas webs que intentan hacerse pasar por entendidas). Sobre todo, ignorad toda esa pseudoinformación que circula por las redes sociales, aunque afirmen venir de personas que conocen a alguien que trabaja en... Por lo menos, una vez más, contrastad toda la información antes de lanzaros a comprar cualquier remedio milagroso o tomar cualquier medida peregrina. En los tiempos en los que estamos, es vital mantener una actitud científica y un ánimo calmado, centrado y crítico.





lunes, 2 de marzo de 2020

Un crustáceo muy heavy

Ojo al dato: se ha descubierto una nueva especie de crustáceo, en los fondos marinos situados entre Hawai y México. Al margen de lo sorprendente que es siempre un acontecimiento así, lo curioso es que su descubridor, el doctor Torben Riehl, del instituto Senckenberg de Frankfurt la ha nombrado como Macrostylis metallicola en honor de su grupo de rock favorito. ¡Qué heavy!


Cuatro vistas de Macrostylis metallicola. Qué guapo


El bichito vive entre 4000 y 5000 metros de profundidad, a presiones de más de 400 atmósferas. Mide unos 6,5 milímetros de largo, y como muchas criaturas abisales carece de ojos y su cuerpo es completamente transparente. Habita en zonas en las que se forman nódulos de manganeso, cobalto, níquel, cobre y tierras raras. Un ecosistema realmente peculiar, que nos muestra una vez más lo poco que conocemos de los fondos de nuestro planeta...



Y esta la versión artística. Estamos esperando el disco




lunes, 17 de febrero de 2020

Plantas con mucha marcha

Tendemos a pensar que las plantas son algo bastante inmóvil. Crecen, quietas, siempre en el mismo sitio, como el decorado de una obra de teatro. Como mucho, si nos fijamos en alguna después de cierto tiempo, nos damos cuenta de que ha crecido o tiene hojas nuevas, o le han salido flores... Pero en el fondo siempre tenemos en la cabeza esa idea de "inmovilidad".

Nada más lejos de la verdad. Lo único que pasa es que las plantas se mueven a otro ritmo. Su ritmo. Como podéis ver en los vídeos de más abajo, cuando las grabamos y pasamos el resultado a cámara rápida (¡sobre todo en el de los brotes de viña!) el resultado es sorprendente. Si las viésemos habitualmente así, seguro que no pensábamos que permanecen quietas ¡Es muy probable que no quisiéramos acercarnos a algunas por si nos agarraban! Lo que pasa es que ellas se mueven mucho más despacio que nosotros, a cámara muy lenta (o nosotros a cámara muy rápida, es cuestión de perspectiva).











Estos movimientos que aparecen en los vídeos son tropismos, ya que son lentos y siempre siguen un estímulo constante. En el primero, hablamos de un geotropismo positivo: la raíz se desarrolla a favor de la gravedad. En el segundo, se trata de tigmotropismo positivo, ya que la planta cambia su patrón de crecimiento en cuanto toca algo que le sirve de guía para trepar. Existen movimientos más rápidos que responden a estímulos puntuales, como sucede con la mimosa (Mimosa pudica), a la que, en otro de nuestros blogs, ya dedicamos una entrada.

¡Menuda marcha hay en el reino vegetal! Solo hay que saber entender su ritmo...