miércoles, 31 de julio de 2013

Las dudas de Crick

¿Por qué el agua apaga el fuego?

Que el fuego se puede apagar con agua todo el mundo lo sabe, pero ¿por qué sucede esto? Como suele suceder, detrás de un hecho sencillo y cotidiano hay física de la más interesante.

Para que suceda la reacción de combustión que es el fuego en sí, deben darse tres condiciones: presencia de oxígeno, material que pueda arder, y una temperatura mínima. Mientras exista oxígeno y material combustible, la propia reacción de combustión, que genera energía, se encarga de mantener la temperatura lo bastante elevada como para seguir existiendo.

Pero si echamos agua, sucede una cosa de lo más peculiar: el agua "roba" calor que invierte en pasar del estado líquido al gaseoso, y si hay suficiente agua quitándole energía a la reacción de combustión, la temperatura desciende más allá del mínimo necesario, y la reacción se agota.

¿Y por qué el agua y no otro líquido? Porque el agua tiene un elevado calor específico, o, dicho de manera más simple, absorbe mucho calor para pasar de líquido a gas. El agua más eficaz es la de los extintores, que está en forma "pulverizada", es decir, se evapora más rápidamente y su acción es más inmediata.

Por cierto, ¿sabías que el fuego puede arder sobre el agua? ¿¿Qué?? ¡Pronto Crick te explicará cómo puede suceder?


El laboratorio de Watson

Contracción de gases

En el experimento de hoy vamos a comprobar cómo con el frío los gases se contraen.

Qué se necesita

- Una botella de plástico flexible
- Una nevera
- Agua

Cómo lo hacemos

Simplemente llenamos la botella con agua hasta la mitad o un tercio, y luego la metemos en la nevera. La botella no debe ser de plástico rígido, y de hecho, cuanto más flexible sea, mejor se verá el efecto de la contracción. Luego metemos la botella en la nevera y la dejamos allí un buen rato (depende de la potencia del aparato, puede ser de media hora a una hora). Cuando la saquemos, veremos que la botella se ha doblado como si alguien la hubiese estado apretando desde fuera.


Antes y después



En realidad, el empuje no ha venido desde fuera, sino desde dentro. Con el frío, las moléculas de gas pierden energía cinética, ocupando menor volumen. Esto hace un efecto de vacío que "atrae" las paredes hacia dentro.

Para profundizar

¿Cuándo se contrae más el plástico? ¿Con la botella más llena o más vacía?
¿Cuánto tarda en recuperar la botella su forma normal si la sacamos de la nevera?
¿Influye que cambiemos el agua por otro líquido?



lunes, 29 de julio de 2013

Grandes inventos del mundo animal

El pegamento

El uso de productos naturales para fabricar sustancias que sirvan de pegamento se remonta a tiempos antiguos. Los romanos, por ejemplo, usaban una mezcla de cera de abejas y brea. El pegamento más antiguo registrado con una patente data de 1750, en Gran Bretaña, y estaba hecho a partir de restos de pescado.

Pero ningún pegamento diseñado por el hombre es más antiguo ni seguramente tan eficaz como el que los mejillones segregan desde que existen sobre el mundo. Está formado por proteínas adhesivas, que no se disuelven con el agua dulce ni salada por más tiempo que estén mojadas, y lleva además partículas de hierro que fortalecen la unión. Esta sustancia permite al mejillón sujetarse a cualquier sustrato, rocoso, orgánico o metálico, incluso el casco de un barco que avance por el mar a toda velocidad. Y lo más increíble es que solo ahora estamos empezando a descubrir cómo sintetizarlo en laboratorio, con los equipos más complejos, mientras que estos humildes moluscos son capaces de crearlo con toda naturalidad en sus glándulas del biso.