viernes, 26 de febrero de 2021

Las peligrosas e infundadas declaraciones de Victoria Abril

Ayer pudimos ver en televisión un espectáculo bastante vergonzoso. La actriz Victoria Abril, haciendo uso de su derecho a la libertad de expresión (que la tiene, por supuesto, nadie se la quiere quitar) ensartó una serie de declaraciones negacionistas infundadas ante los medios de comunicación. Os dejamos ver primero el vídeo, y luego comentamos nuestro razonamiento (y no, a ella no la vamos a interrumpir, como hace con quienes la están entrevistando):



Vamos a ello. En primer lugar, a nosotros jamás se nos ocurriría hacer declaraciones sobre arquitectura, porque no somos arquitectos; y nunca le hemos dado consejos al fontanero cuando ha venido a reparar en casa, porque no somos fontaneros. Y si damos una opinión (porque hay libertad para darla) sobre un tema que no dominamos, lo hacemos con la humildad por delante, con un "pensamos que... pero podríamos estar equivocados". Como tenemos más de científicos que ella (ella tiene más de actriz que nosotros), nos atrevemos a darle esta réplica, y a diferencia de sus declaraciones, ofreceremos razonamientos para apoyarnos en lo que decimos:

- "Esto no es un covid, es un coronacirco": esto no tiene mucho que decir. Es la clase de eslógan fácil, ocurrente y que entra por los oídos, pero que no demuestra nada.

- "Quitarnos el 100% de nuestras libertades individuales": evidentemente, esta señora no ha vivido bajo una dictadura real. Es cierto que tenemos ciertas libertades restringidas, pero se puede salir a la calle, se pueden visitar museos y restaurantes, se puede ver a familiares, hacer deporte... No nos sentimos tan oprimidos como eso. No se pueden hacer botellones, ni reuniones masivas, eso sí, pero no consideramos que eso sea una vulneración de los derechos humanos. La mascarilla es una incomodidad necesaria. No produce hipoxia, y no es un bozal (nosotros, al menos, seguimos dando clases con ellas puestas).

- "Los muertos de COVID no son ni un 10% de los muertos totales al año": como si esto fuera un consuelo... Viene a significar que si en un año normal hay - inventemos un número - 50.000 muertes, que haya otras 5000 no importa nada. Debería decirle esta frase a todos aquellos que han perdido a familiares y amigos por el coronavirus. Aún si este dato fuera cierto, no son muertes que sustituyen a la gripe o los accidentes de tráfico, sino que se añaden a ellas. Como argumento, muestra una insensibilidad bastante cruel.

- "Nos convertimos en esclavos y en cobayas": no sé usted, señora Abril, pero nosotros no nos sentimos muy esclavos. De nuevo, debería darse una vuelta por esos lugares del mundo donde sí hay esclavitud. En cuanto a cobayas, cobayas fueron las personas de calidad moral admirable que se ofrecieron voluntarias para probar las vacunas que ahora nos van a salvar a todos, sí, incluida a usted y a los antivacunas. Por cierto ¿cuántos antivacunas están ahí vivos porque se vacunaron de pequeños contra el sarampión, la varicela, la rubeola, hepatitis, tuberculosis, polio o tantas otras?

- "Vacunas que no son vacunas... son unos experimentos sin probar": más demagogia barata. Solo por poner un ejemplo, podemos darnos una vuelta por ISGlobal o The Lancet (la más prestigiosa publicación internacional sobre medicina) y ver los estudios que se han hecho y se están haciendo. Ah, para los amantes de conspiranoias y "farmafias", no se preocupen, que estamos preparando una entrada dedicada a ellos.

- Cita a Hipócrates: "Primero no dañar". Vale, muy cierto. Pero eso no tiene nada que ver con lo que estamos hablando. Si poner una inyección fuera "dañar", adiós a todas las vacunas, análisis de sangre, medicamentos intramusculares y no digamos ya de la cirugía y las operaciones en las que haya que abrir al paciente. Como uso de la falacia de autoridad es bastante torpe, porque no apoya nada su argumentación. Para los que no lo sepan, "falacia de autoridad" quiere decir que, aunque Hipócrates es considerado el padre de la Medicina en la Grecia Antigua, tenía una teoría según la cual algunas enfermedades se curaban sacando sangre para "equilibrar los humores internos". Las cosas no son verdad porque las diga alguien famoso (hey, esto sí se aplica a la señora Abril) sino porque se ajusten a los hechos.

- "No sabemos nada de los efectos de corto, medio y largo plazo": falso como una moneda de siete euros. Al comienzo de la pandemia, quizás (aunque ya se sabía lo que era un coronavirus, por cierto, entre otras cosas) pero nuestros conocimientos sobre el Sars-Cov-2 han avanzado mucho. Para verlo solo hace falta consultar las publicaciones médicas (ah, sí, las que también están pagadas por las mafias ¿O será que cuesta eso de leer?). Que no lo sabemos todo, de acuerdo, pero cada vez sabemos más.

- "La solución es volver a la inmunidad colectiva": lo sucedido en Estados Unidos y en Brasil demuestra claramente qué sucede cuando se hace eso. Punto.


Por favor, todos los muchos o pocos que nos seguís en el blog o los que llegáis aquí de casualidad: comportaos con pensamiento crítico. Lo que todo negacionista hace es quedarse con lo que apoya su teoría o su visión del mundo (se llama falacia del "cherrypicking", buscadlo), de tal forma que se quedan con el testimonio de un "médico" antivacunas de Ourense pero ignoran a diez mil médicos que aseguran su eficacia. No se trata de creer en algo porque mucha gente lo haga, sino porque la Ciencia es coherente, consistente y puede ser probada y mejorada, y sobre todo, se ajusta a la realidad. La prueba es la gran mejora en el nivel y esperanza de vida que nos ha ofrecido. Se duda de un médico o un virólogo cuando habla, pero luego se presta oídos a cualquier famosete mediático que quiera tener focos sobre su persona ¿Qué clase de coherencia es esta? Cualquier persona con un mínimo de cultura científica debe darse cuenta de dónde están las incoherencias, las falsedades y las afirmaciones demagógicas lanzadas al vuelo.

Sed prudentes, sed críticos. Si no os creéis lo que os contamos, corroboradlo por otras fuentes, pero no solo aquellas que apoyen indiscriminadamente una versión. Confrontad, PENSAD. No os quedéis con la respuesta fácil y cómoda: la realidad no suele ser así. Y buscad información entre la gente que sabe. Si para arreglar una tele llamamos al electricista, si para arreglar un ordenador acudimos a un informático, en cuestiones de salud ¿por qué vamos a preguntarle a un cantante o a un pseudoterapeuta? Como se suele decir: en caso de duda, consulte con su farmacéutico.

Y no, su farmacéutico no pertenece a ninguna mafia. Seguro.



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