martes, 25 de julio de 2017

El Laboratorio de Watson

No me suena igual

Seguro que alguna vez te has preguntado por qué tu voz suena tan rara cuando la oyes grabada, y te dices a ti mismo "yo no hablo así, ¿no?". Bueno, la respuesta es sí y no a la vez. Cuando hablamos, nuestra voz nos llega a través del aire (como le pasa a todos los demás), pero también por la vibración de los huesos internos, que capturan mejor los tonos graves. En el sencillo experimento que os proponemos hoy, veremos que el sonido no se transmite igual a través de los sólidos que por los gases.

Materiales

- Una percha metálica
- Dos trozos de cordel

Cómo se hace

Atamos cada trozo de cordel a cada uno de los extremos de la percha, y luego enrollamos las puntas libres de los cordeles a nuestros dedos índice.

A continuación, golpeamos con la percha a otro objeto, de tal forma que el metal de la percha resuene un poco, y nos fijamos en el sonido que produce. Después, repetimos la experiencia, pero en esta ocasión nos metemos los dedos con los cordeles en los oídos e intentamos que los cordeles estén tensos (tendremos que pedirle a alguien que coja la percha), y comparamos la diferencia en la percepción de los sonidos.

Esto sucede porque la segunda vez, las ondas nos llegan no solo a través del aire, sino de la vibración del cordel (que es sólido). Si lo has hecho bien, seguramente percibas el sonido un poco más grave.





jueves, 13 de julio de 2017

Las dudas de Crick

¿Es verdad que uno se marea más yendo en el asiento de atrás?

Ahora en vacaciones es habitual tener que hacer viajes en coche o en autobús más largos de lo normal, y hay quien tiene más propensión a marearse. Se suele decir que yendo detrás es más fácil marearse, y que al conductor nunca le pasa ¿Tiene esto algún fundamento científico?

Pues sí, aunque no es exactamente por el lugar en que uno se sienta. La sensación de mareo ocurre cuando al cerebro le llegan mensajes contradictorios del sistema vestibular (los canales semicirculares de nuestro oído, encargados de detectar el movimiento) y visual. Si uno va sentado detrás leyendo un libro o viendo una película en la tablet, el ojo, concentrado en lo que tiene delante, manda al cerebro la sensación de estar quietos en un sitio, mientras que el sistema vestibular le dice que se está moviendo (si hay curvas la impresión de movimiento es mayor que si se viaja en línea recta), y de ahí viene el mareo. El conductor, que va siempre pendiente de la carretera, recibe de ambos sentidos la misma información. Así que si uno siente náuseas, aunque parezca paradójico, lo mejor es mirar por la ventanilla, o bien que el coche se detenga un rato.

Y sobre todo no pensar mucho en ello, porque parece ser que el mareo tiene un componente psicológico (además de cierta predisposición genética), y aquellos que empiezan un viaje pensando que se van a marear, al final lo consiguen.



miércoles, 12 de julio de 2017

Dos siglos de Thoreau




Hoy se celebran doscientos años del nacimiento de Henry Thoreau, escritor, filósofo y poeta estadounidense. La vida de este pensador fue notable, desempeñando a lo largo de su vida oficios como agrimensor, naturalista, conferenciante y fabricante de lápices. Sin embargo, una de las facetas que más célebre le ha hecho ha sido la defensa de la naturaleza que llevó a cabo en su tiempo, sentando las bases de la concienciación ecológica. Él mismo estuvo dos años viviendo solo en una cabaña de un bosque cercano a Walden Pont, lo que le permitió entender y valorar en primera persona cómo es el contacto con lo salvaje.

Thoreau fue también un promotor de la desobediencia civil ante las injusticias políticas mediante la resistencia pacífica y la no violencia, ideas que le costaron ser encarcelado (por no apoyar la guerra contra México y declararse en contra de la esclavitud) y que fueron inspiración para personas como Gandhi y Martin Luther King. Sus libros "La vida salvaje", "Walden" y "La desobediencia civil" son buenas muestras de su filosofía.



domingo, 9 de julio de 2017

Frases conCiencia

"Al  estudiante que nunca se le pide que haga lo que no puede, nunca hace lo que puede".


John Stuart Mill




viernes, 7 de julio de 2017

Humor post-selectividad

Porque hay vida después de la selectividad (o la PAU, o la EVAU, o de cualquier forma que quieran seguir llamando a lo mismo), os traemos hoy algunos chistes del genial Forges al respecto.


















sábado, 17 de junio de 2017

Estamos en las nubes

No todas las nubes son iguales. Y no nos referimos a lo que todos habremos jugado alguna vez de imaginar nubes que se parecen a caballos, caras, barcos o mil cosas más. Aunque todas se crean a partir de la condensación del agua evaporada, hay diferencias entre ellas. ¿No sabías que hay muchos tipos, cada uno reflejando unas condiciones concretas de formación e indicando unos determinados patrones de tiempo meteorológico? Hoy os vamos a explicar unos cuantos tipos de nubes que podréis encontrar al mirar al cielo...

Cirros: son nubes que se forman a gran altura, blancas, muy claras y con aspecto de filamentos largos y delgados. Un cielo lleno de cirros anuncia que en menos de 24 horas habrá un descenso de la temperatura.





Cirrocúmulos: son también nubes altas, blancas y sin sombras internas. Dan al cielo un característico aspecto "aborregado". Anuncian un cambio de tiempo en las doce horas siguientes, a menudo en forma de tormenta.





Cirroestratos: nubes altas con apariencia de velo, a veces con estrías, con límites definidos y regulares. Preludian la llegada de tormentas y frentes cálidos.





Altocúmulos: nubes de altitud media, que parecen copos de estructura irregular, con sombras entre ellos y ondulaciones o estrías en su parte inferior. Preceden a lluvias y tormentas.





Altostratos: nubes de altitutd media en forma de capas delgadas con algunas zonas densas. Presagian lluvia fina con descenso de temperatura.





Nimbostratos: nubes de baja altitud con forma de capa regular gris oscuro con diversos grados de opacidad. Típicas nubes de lluvias de primavera y verano o de nieve en invierno.





Estratocúmulos: nubes de baja altitud con ondulaciones amplias y zonas con distintas intensidades de gris. Rara vez aportan lluvia.





Estratos: nubes de baja altura, como un banco de niebla grisáceo. En primavera y verano aparecen de madrugada, dispersándose después, indicativo de tiempo estable.






Cúmulos: nubes de desarrollo vertical, de gran tamaño, sombras muy marcadas y aspecto masivo. Indican tiempo estable, salvo cuando hay mucha humedad y corrientes ascendentes, pudiendo adquirir gran tamaño y provocar tormentas y aguaceros.






Cumulonimbos: de gran tamaño y apariencia masiva, con estructura lisa o ligeramente fibrosa. En su parte superior pueden tomar aspecto "de hongo". Nubes típicas productoras de granizo.






Así que ya veis que ahí arriba hay todo un mundo, que cada nube tiene su personalidad y su mensaje. Así que si alguien os dice que "estáis en las nubes", lo que tenéis que responder es que ¡andáis ocupados prediciendo el tiempo!






martes, 6 de junio de 2017

Los fósiles no te dejan de piedra

A nadie le amarga un fósil. Esos pedacitos de piedra que conservan la forma de seres que vivieron hace muchísimos millones de años siempre despiertan nuestro asombro. Tener uno de ellos en la mano es como sostener un pedacito de prehistoria. Algunos son más fáciles de encontrar, y con un poco de suerte, buscando en los lugares apropiados, los veremos en el mismo monte. Otros son más exóticos y tendremos que conformarnos con contemplarlos en los museos.

¿Sabéis que los fósiles más antiguos que se conocen tienen al menos 3770 millones de años? Pertenecen a la formación de Nuvvuagittuq, en Quebec, Canadá, y son también los más pequeños ¡Pertenecen a microorganismos de zonas hidrotermales! En el otro extremo, el fósil del animal más grande hallado nunca corresponde a un dinosaurio argentino que debió de pesar casi cien toneladas ¡Más de catorce elefantes juntos! Claro que tampoco se queda atrás una mandíbula de Carcharodon megalodon, un tiburón que vivió hace 1,5 millones de años y que midió unos dieciséis metros.

A menor escala, se han encontrado fósiles de libélulas de 70 centímetros de envergadura (Meganeura), miriápodos de más de dos metros de largo (Arthropleura) y hormigas del tamaño de un dedo pulgar (Titanomyrma) ¡Menudos bichos!

Así que ya véis, el mundo de la Paleontología está lleno de sorpresas y curiosidades. Aunque transcurran cientos de millones de años, está claro que los fósiles no pasan de moda.







domingo, 4 de junio de 2017

Disección de un calamar

Como profes de ciencias, hoy nos hemos animado a hacer con nuestros alumnos la disección de un molusco, en este caso, un cefalópodo. El calamar (Loligo vulgaris) es fácil de diseccionar y resulta bastante llamativo para los chavales, al tiempo que permite ver muchas partes de la anatomía "de las que salen en los libros" (y es que lo de los libros existe en la vida real).

El material es muy sencillo. Aparte del ejemplar, que podremos conseguir en cualquier pescadería (asegurándonos primero de que no lo hayan limpiado por dentro, que si no, poco podremos ver), necesitaremos una cubeta para la disección (una tartera grande puede servir), unas tijeras pequeñas, una aguja enmangada o lanceta y unas pinzas finas. Conviene tener a mano papel secante para limpiar el instrumental y una botellita de agua para limpiar el ejemplar por dentro, porque algunos vienen algo sucios de tierra.

Dispuesto todo, antes de empezar a cortar y abrir, hay que echar un vistazo a la anatomía externa. Del calamar, podremos ver, por ejemplo:

- Su cuerpo formado por dos partes: la parte más alargada (el manto) y la "cabeza" con tentáculos. Hay ocho tentáculos cortos y dos más largos, si el ejemplar está entero. En los tentáculos se distinguen bien las ventosas.

- Sus ojos que, como los de todos los cefalópodos, tienen una increíble semejanza con los de los vertebrados.

- Los sifones, a ambos lados de la "cabeza", por donde expulsan el agua cuando huyen a toda velocidad.

- En el manto podremos distinguir dos aletas terminales para la natación, y unos pequeños puntitos en superficie, que son los cromatóforos: células capaces de cambiar de color, como las escamas de los camaleones.


Si tenemos suerte y lo hacemos con cuidado, podremos extraer la "pluma" que sirve a estos animales de esqueleto interno, de consistencia parecida al plástico, y que suele asomar un poquito en el borde del manto.




Todo dispuesto




Detalle de la boca





Detalle del sifón





Para ver el interior, cortaremos el manto con las tijeras longitudinalmente, por el lado opuesto a donde están las aletas. Dentro se distinguen las siguientes partes, aunque depende mucho del estado del ejemplar:




El interior




- Dos branquias laterales, alargadas.

- Un saquito de color gris oscuro o metalizado, que es el saco de la tinta.

- Cerca, un órgano largo con una pequeña glándula (el ovario, como el de la foto) o uno más pequeño y alargado (el testículo), según el sexo del ejemplar.

- A lo largo de todo el manto, unos sacos blancos, por debajo de todo lo demás, que es el sistema digestivo.

- Una pequeña glándula blanca, cerca de la bolsa de la tinta, que es el ganglio cerebral.


Siempre está bien hacer un dibujo de todo lo que veamos. Nos obligará a fijarnos en los detalles y servirá para que los retengamos en la memoria.







Hay más órganos, pero son difíciles de distinguir a no ser que el ejemplar sea de muy buena calidad. Pero con esto ya podemos aprender mucho de los moluscos. ¡Por supuesto, luego hay que limpiar y dejarlo todo como nuevo!




miércoles, 31 de mayo de 2017

Lo que hay que ver...

Lo más bonito de dedicarse al estudio de la Naturaleza, ya sea por profesión o por afición, es que nunca, nunca, deja de sorprenderte. Y lo decimos con conocimiento de causa. Cuando crees que ya lo has visto todo ¡Zas! Mamá Naturaleza se saca de la manga algo que asombra incluso a las mentes más curtidas. Así nos hemos quedado esta mañana cuando, trasteando por internet, hemos visto la noticia de una nueva especie de anfibio descubierta en el Amazonas. La ranita en cuestión, bautizada con el pintoresco nombre de Hyalinobatrachium yaku, es de color verde por arriba (lo que no sorprende a nadie) ¡y por debajo es transparente! En efecto, se pueden ver sus órganos funcionando a través de la piel, como si una lección de anatomía en vivo se tratase.








Por si os ha sabido a poco, aquí tenéis otro caso de los de dar de comer aparte: una ranita (también brasileña) que es nada más y nada menos que fluorescente:








Y para la próxima vez que el profe os diga "Te aprobaré cuando las ranas críen pelo", echadle un vistazo a la especie Trichobatrachus robustus, nativa del África Oriental:








Moraleja: estad atentos porque siempre hay cosas nuevas a la vuelta de la esquina en este planeta que nos ha tocado en suerte. ¡La Naturaleza nunca nos va a salir rana!






miércoles, 26 de abril de 2017

¡Llegamos a Saturno!

La sonda Cassidy se aproxima a su gran final en Saturno. Desde que partiera en octubre de 1997, ha estado viajando por el Sistema Solar, aportando valiosísima información. En septiembre de 2017 terminará dejando de funcionar en la órbita de Saturno, pero habrá cumplido sobradamente su misión, tomando numerosas fotos del Señor de los Anillos, y de algunas de sus lunas, como Titán y Encélado, buscando incluso señales de presencia de vida. ¡Mucho ánimo, Cassidy!






miércoles, 19 de abril de 2017

El laboratorio de Watson

Haciendo una electrolisis casera

Agarraos, que hoy vamos a hacer algo grande. Vamos a obtener dos gases puros a partir de un líquido, usando electricidad. Eso precisamente es lo que significa "electrolisis": romper con electricidad. Vamos a romper moléculas de agua (H2O) para obtener moléculas de hidrógeno por un lado (H2) y de oxígeno por otro (O2). Como siempre, vamos a emplear material de lo más asequible.

Materiales

- Una cubeta o recipiente de plástico
- Dos chinchetas
- Dos trozos de cable
- Bicarbonato sódico
- Dos tubos de ensayo
- Una cucharilla
- Una pila de al menos 9 voltios

Cómo se hace

Clavamos las dos chinchetas en el fondo de la cubeta, de tal forma que las puntas queden hacia el interior. Pelamos los extremos de los dos pedazos de cable, y a cada chincheta sujetamos uno de los extremos de cada cable, dejando el otro libre.

Aparte, mezclamos dos o tres vasos de agua (depende del tamaño del recipiente) con tres cucharaditas de bicarbonato, y removemos bien. Después, echamos el agua en la cubeta. Tiene que haber suficiente para cubrir de sobra la punta de las dos chinchetas.

Repetimos la acción de mezclar agua con bicarbonato, pero esta vez la usamos para llenar los tubos de ensayo (pueden valer los que se dan en cualquier ambulatorio para la recogida de muestras, por ejemplo). Sería interesante que los dos tubos de ensayo fueran del mismo tamaño.

A continuación viene un paso que necesita un poco de destreza, porque hay que poner los tubos de ensayo dentro de la cubeta y boca abajo (uno rodeando cada chincheta) sin que se nos salga el agua. Para ello tapamos la boca del tubo con un dedo hasta que el extremo del tubo quede bajo el agua. Si lo veis difícil, ensayadlo primero solo con agua antes de hacer el experimento.

Cuando los dos tubos ya están colocados, ya habrá pasado la parte más laboriosa. Solo nos queda conectar los extremos libres de los dos cables, uno a cada polo de la pila. De inmediato, la electricidad empezará a circular, y veréis pequeñas columnas de burbujas en cada tubo.

Qué sucede

El bicarbonato lo ponemos en el agua para facilitar la circulación de la corriente eléctrica, que es la que rompe las moléculas de agua. A medida que "destruimos" agua, se irá acumulando el gas resultante en la parte alta de cada tubo. Fíjate que hay uno de los dos tubos en el cual se forma más cantidad de gas (baja más rápido el nivel de agua). Es el tubo que contiene el hidrógeno, que cuando se disocia en su forma iónica se convierte en H+, y por lo tanto se acumulará en el tubo cuya chincheta esté conectada el polo negativo de la pila, mientras que el oxígeno, que se disocia como O2- (átomos de oxígeno con dos cargas negativas) se acumula en el polo positivo ¡Comprueba en tu cubeta que coincide!

Pero aún hay más. Si has sido cuidadoso, y mides cuántos centímetros de gas se han formado en cada tubo, debería salirte el doble de cantidad en el tubo del hidrógeno que en el del oxígeno ¡Porque en cada molécula de agua hay dos átomos de hidrógeno por cada uno de oxígeno!



domingo, 16 de abril de 2017

Grandes inventos del mundo animal

Los bolsillos
 
Ser un animal recolector y no tener dónde guardar lo que recoges puede ser un engorro. Desde luego, siempre viene bien tener un par de bolsillos donde guardar cualquier detalle, desde las llaves hasta un caramelo para la tos. Por desgracia, la historia ha perdido el nombre del primero al que se le ocurrió el añadir un bolsillo a un pantalón. Pero como en muchas otras cosas, la Naturaleza ya había previsto la eventualidad, y hay animales que se las han apañado para tener sus propios bolsillos.

Las abejas, infatigables recolectoras de polen, poseen en sus patas unas "cestas", llamadas corbículas, donde almacenan lo que recogen en cada flor. Mediante unos peines, arrastran el polen hacia estos sacos para poder transportarlo de vuelta a la colmena. De esta manera, en un solo viaje pueden cargar con mucho más polen del que podrían si tuvieran que llevarlo en la boca.










jueves, 13 de abril de 2017

¡Que no se hace así!

Cualquier profe de matemáticas se sentirá identificado con esta viñeta "retocada" que hemos encontrado en la red. No nos hemos podido resistir a publicarla...







lunes, 10 de abril de 2017

¡Seguimos en activo!

Nuestra web Cajón de Ciencias, sigue en activo.

Este mes hemos subido material nuevo, como enseñar a resolver circuitos, inecuaciones y aprender sobre los bioelementos.

Además, nuestras secciones de consejos, recomendaciones, curiosidades y humor con Tutorías Aparte. ¡No te lo puedes perder!





domingo, 19 de marzo de 2017

Un chiste con mucha química





Constelaciones muy dulces

Por si la astronomía no fuera ya bastante interesante, hoy os proponemos una forma para hacerla todavía más atractiva... y rica, muy rica. Con unas cuantas chuches y algunos palitos de chocolate, hemos dado vida a algunas constelaciones de nuestros cielos. Los más peques de la casa pueden empezar así a aprender las más sencillitas y fáciles de encontrar, o por lo menos pasar un rato entretenido montándolas ¡y luego comiéndoselas!








miércoles, 15 de marzo de 2017

Todo tiene un precio





El libro que encabeza esta entrada es más que recomendada lectura (¿qué libro de Asimov no lo es?). Nos lo hemos leído hace muy poco, y nos ha encantado. En pocas líneas, os diremos que la trama gira en torno  a un intento de asesinato aparentemente perpetrado por un robot ¡Pero eso es imposible, ya que las Tres Leyes de la Robótica incluidas en los circuitos de todo robot les impiden dañar a un ser humano!

Pero si esta novela de intriga y ciencia ficción da pie a esta entrada es por otro motivo que su bien hilado argumento. "Calibán" es también una reflexión sobre cómo un exceso de tecnología puede llegar a deshumanizar. En este futuro propuesto en el libro, la robótica ha avanzado tanto que la pobreza y la necesidad de trabajo han sido desterradas. Los seres humanos, sencillamente, no tienen que esforzarse por nada ni correr riesgos por nada, ya que los robots pueden hacerlo en su lugar. ¿Qué sentido tiene caminar o conducir si un robot te puede llevar, cargar un objeto si un robot lo puede hacer por ti, estudiar algo si la memoria del peor robot es superior a la del humano más aventajado? La situación llega al punto de que al exceso de robots se les destina a tareas sin sentido, como construir edificios para luego desmontarlos y volverlos a levantar.

Ojo, aunque seamos más de día de campo que de feria de informática, reconocemos las ventajas que los avances de la tecnología aportan. No estamos propugnando una vuelta a las cavernas. Pero sí creo que deberíamos detenernos a pensar, porque si algo enseña la vida, es que todo tiene un precio.

Día tras día, los medios de comunicación nos hablan de las bondades del nuevo móvil, de la nueva consola, del nuevo coche o el nuevo electrodoméstico. Y según salimos de la tienda - si nos han convencido para comprarlo - ya se está anunciando el siguiente modelo, más mejorado si cabe. Todo con el fin de hacer nuestra vida un poco más cómoda. ¿Cómo vamos a decir que semejante cosa es mala?

El problema es que ninguno de esos anuncios, nunca, nos habla de las desventajas de comprar el producto ¡Faltaría más, están intentando venderlo! Así que nos toca a nosotros el poner el puntillo crítico a la ecuación. Y creemos que debería tenerse siempre en mente, para empezar, que TODO TIENE UN PRECIO. Y obviamente no nos referimos al coste monetario.

Ganar una comodidad es ganar una dependencia. ¿Alguien cree que no es cierto? Pensemos cuánta gente de la que conocemos sería capaz de pasar con tranquilidad un día sin su móvil. Los más racionalistas empezarán a soltar una sarta de razones de las ventajas de estar comunicado. Y sin embargo, poco más de diez años atrás todos sobrevivíamos bastante bien sin móviles. Y por cierto ¿cuántas veces usamos el móvil para esas emergencias de las que hablamos para defender nuestra postura de que los móviles son necesarios? Siendo sinceros, el noventa y pico por ciento del uso que damos a los móviles a diario es un uso innecesario, al que no estamos dispuestos a renunciar. Porque a cambio de una comodidad, hemos ganado una dependencia.

Hoy en día, por poner otro ejemplo, las consolas y los juegos de ordenador han llegado a un realismo y un grado de jugabilidad con el que nunca habríamos soñado mientras los fantasmitas del Pacman nos perseguían por esos pasillos negros llenos de puntitos y cerezas. ¿Qué problema hay en ello? Que podemos terminar enganchados a una única forma de entretenimiento, y eso empobrece.

Hoy no tenemos robots (todavía), pero sí muchos aparatos y mejoras que hacen que lo que antiguamente costaba horrores, ahora sea algo cómodo. Que los electrodomésticos te liberen tiempo haciendo las cosas más fáciles solo tiene sentido si luego damos sentido a ese tiempo que hemos ganado. Y una gran Verdad de la Vida es que solo aportan satisfacción auténtica las cosas que conseguimos con esfuerzo y sacrificio. Nada es gratis, y es problema nuestro ver la letra pequeña de todo lo que busquemos en esta vida. Entonces, solo entonces, podremos elegir con criterio si pagar el precio o renunciar a esa ventaja (grande o pequeña) que nos ofrecen.






viernes, 3 de marzo de 2017

¡Vaya palabro!



Anisotropía: este palabro se utiliza para definir cuando una determinada propiedad no es igual según en qué dirección la estemos aplicando. Que nadie se alarme: lo verás mejor con un ejemplo. Piensa en una lámina de mica. Si no sabes cómo es este mineral, aquí va una foto:



Si intentas romper un mineral como este, por ejemplo, dándole un golpe, lo que conseguirás son láminas más pequeñitas. Eso es porque a la mica le resulta más fácil fracturarse en planos paralelos que en una dirección perpendicular, debido a la forma en que están colocadas los átomos de la red cristalina. De la misma forma, no todos los minerales se rayan con la misma dificultad en todas las direcciones, y algunos presentan reflejos cuando se observan con un determinado ángulo.

¿Aún no lo ves claro? Piensa en una tableta de chocolate ¿es igual de fácil de romper por cualquier dirección que lo intentes? Seguramente te será más fácil si aprovechas las líneas que separan las onzas. Y también romperás más fácil una baldosa (¡no lo hagas con las de casa!) si le das un martillazo en la parte plana que en el canto.

Por cierto, lo contrario a la anisotropía es la isotropía, cuando da igual en qué dirección midas o apliques un efecto.

jueves, 23 de febrero de 2017

¿Nos mudamos?




Ayer se anunció el descubrimiento de nada menos que siete exoplanetas (se llaman así los que están fuera de nuestro Sistema Solar). La buena noticia (por si fuera poco lo anterior) es que todos tienen un tamaño similar al de la Tierra, y tres de ellos, encima, están a la distancia justa de su estrella para que las temperaturas sean soportables y haya posibilidad de agua líquida ¡con un poco de suerte hasta quizás haya vida en alguno de ellos! (no necesariamente tienen por qué ser marcianitos verdes o alienígenas con naves espaciales, no nos precipitemos). Lo que hace realmente asombrosa la noticia es que están bastante cerca: tan solo cuarenta años luz. Vale, cuarenta años viajando a la velocidad de la luz es bastante para nosotros, pero ¿quién sabe lo que seremos capaces de hacer de aquí a cien o doscientos años? A lo mejor podríamos ir haciendo las maletas, y empezar a vivir alrededor de otro sol distinto al nuestro...